¿Por qué no termino lo que empiezo, y tiendo a la dispersión?

No termino lo que empiezo… ¡Toma! Ni yo…

En cierta ocasión leí de no se quién, que la mente tacha una tarea, un proyecto como realizado, como completado, una vez inicias el mismo.

Es decir, si yo quiero hacer un proyecto del tipo que sea, y hago un par de tareas o las que correspondan del mismo, o trabajo unos días en el mismo, mi mente (malvada), me va a decir, no te preocupes, ponte con otra cosa que esto ya está hecho.

Vamos a ponerle a este proyecto el símbolo de.

Pero en realidad, el proyecto lo tienes ahí, se va acumulando a otros, y si tu mente te dice que ya esta hecho, ya imaginas que vendrá, dame más proyectos que yo puedo.

Esta parte, lo que te dice tu mente, ahora la realidad, tu lista está así, con muchaassssss proyectos sin acabar….

El síndrome de no termino lo que empiezo o el síndrome de las mil ideas

Aquí te diría que la multitud de opciones sumada a la mente que te dice, tarea realizada, te perjudica enormemente, y es normal la “parálisis por análisis”.

Aparece en tu horizonte, “nunca acabo lo que comienzo”, y empieza a calar hondo.

El exceso de ideas, incluso los comiences o no, te provocará sentimiento de culpa, de un no llego, querer desarrollar más y más cuestiones que consideras oportunidades, cuestiones alineadas con tus sueños, provocan un alejamiento de los mismos. Algo paradójico.

Así ocurre que si actúas mucho, malo porque estás desenfocado, estas cavando muchos pozos, pero no aguantas el tiempo suficiente para llegar al agua, o bien, dejas de cavar, porque no encuentras agua nunca.

Vives bombardeado por ideas, proyectos, urgencias. Vives enajenado, con sentimiento de nudo en el estomago permanente.

Adereza tu ensalada mental con el miedo al fracaso, el descontrol que provoca todo esto, el ver cómo bajan las baterías de tu energía a pasos agigantados y tenemos algo realmente insano.

¿Cómo terminar un proyecto y acabar lo que se empieza?

Siguiendo la filosofía de esta Escuela, sólo tres ideas:

  • Quita ruido de tu vida, notificaciones, redes sociales, Ditos.
  • Plantéate objetivos alcanzables, reales, con una estructura que te permita por ejemplo tener solo 3 proyectos vivos, en realización, y no entra ninguno más a tu sistema hasta que alguno de estos ha finalizado.
  • Cuenta con un método de organización, tú método, el que a ti te funcione.

¿Cómo saber cuando terminar proyectos?

Pues haciendo lo obvio cuando comienzas cualquier cosa.

En proyectos evidentes no tenemos problema. Tu te quieres comprar un coche por ejemplo, lo tienes decidido, y sabes que has terminado con el mismo cuando ya tienes el coche en tu cochera.

En proyectos “no evidentes” más intelectuales, más ambiguos, no sabemos realmente cuando este está finalizado.

Tocará pues aplicar lo que haces con el coche.

Determinemos en el proyecto, cuando habrá terminado, habremos tenido éxito o fracaso.

Esto es más fácil decirlo, que hacerlo, pero hay que hacer el esfuerzo en la génesis del mismo delimitar cuando terminará, y por ejemplo, si en un plazo determinado, el mismo no ha concluido, pues ir cerrando asuntos.

La procrastinación, el posponer para después

Ya sea por la cháchara mental, por el ahorro de energía para huir por si nos ataca un mamut, es sorprendente que un gran porcentaje de personas adultas tenemos el (mal) hábito de posponer desde proyectos de trabajo, proyectos de hogar, proyectos de amigos…

Para darle una pensada a todo esto, sobre todo si no logras terminar nada…. pero sobre todo no leas demasiado, porque encontrarás aplicaciones maravillosas, métodos nuevos, canales de youtube…. y vuelve el gazpacho mental. ¡me cachis! No termino lo que empiezo.

Un consejo no solicitado puede ser, anotar el Lunes antes de empezar la semana, qué tareas/proyectos te gustaría ponerlo un el domingo, porque realmente están completadas. Y una vez avanzas cada día, anota si lo cumpliste, si fue que no, y tus razones….

Mejor mirar dentro que buscar fuera los motivos de “no termino lo que empiezo”

Fuente escueladeefectividad.com

El “síndrome de las mil ideas” o por qué nunca acabamos lo que empezamos

Nos pasa a todos, pero con estos consejos podrás conseguir hacer realidad esa idea millonaria que tienes.

Tener muchas ideas no hace nada por tu productividad, en especial si eres de los que tiene millones dándole vueltas en la cabeza, pero, por alguna extraña razón, nunca parece poder terminarlas o pasarlas del papel a la práctica. La buena noticia es que eso tiene solución y hay unas cuantas cosas que puedes hacer para romper el círculo vicioso que solo te deja frustrado y sin una gota de productividad.

Si apuntaras todas las ideas “brillantes” que te vienen a la mente mientras estás procrastinando en la oficina, seguramente acabarías con un cuaderno lleno de planes, negocios millonarios y soluciones a todos los problemas de primer mundo más molestos de la actualidad. El problema es que, nuestra condición humana, inseguridades y “falta de tiempo”, condenan a todas esas ideas al fracaso incluso antes de que puedan tener una oportunidad de existir. En este caso, el fracaso está en que nunca se convierten en realidad y eso es lo más normal/común.

Tener demasiadas ideas no siempre es buenote puedes perder entre todo eso y acabar sin saber qué hacer o cómo proceder después, lo que hace que termines abandonándolas y culpándote por nunca terminar lo que empiezas. Pero la psicología dice que esto no es exactamente tu culpa. El exceso de posibilidades y opciones hace que sea más difícil tomar una decisión, te da el “síndrome de las miles de ideas”, tienes tantas cosas en la mente que se vuelva imposible hacer algo al respecto o empezar a desarrollarlas.

Irónicamente, tener más opciones (o ideas) también hace que actúes menos, que sea más difícil tomar una decisión y que acabes más estresado y frustrado de lo que estabas antes del bombardeo de posibilidades que nunca se cumplen.

El miedo al fracaso, la falta de tiempo y la sensación de que te estás hundiendo en un mar de opciones, consumen tu energía, reducen la emoción de empezar un nuevo proyecto y, finalmente, te dejan atrapado en un ciclo poco productivo en el que tu falta de resultados es tanto la razón como la consecuencia de la incapacidad de tu mente de “ponerse las pilas”, tomar una decisión y seguir un proyecto de principio a fin.

No eres un robot, así que es probable que esto de empezar mil cosas y nunca terminarlas te vaya a pasar un millón de veces en la vida. Pero sí hay unas cuantas cosas que puedes hacer para evitar que esto pase, o para que te pase menos, y así puedas empezar a cumplir todos esos planes que tienes en mente.

Ponte fechas límite

Según la Parkinson´s Law, mientras más tardes en terminar un proyecto, más posibilidades hay de que nunca lo termines. Si te pones una fecha límite para terminar, es más fácil organizarte y establecer prioridades que te ayuden a terminar y a no abandonar una idea a la mitad del proceso.

La recomendación es que hagas una lista con las tareas que debes terminar en el día y designar un tiempo determinado para hacerlo.

La regla 80/20

Esto significa que el 20% de lo que hagas debe contribuir al 80% de los resultados que ves. La idea es que te concentres en realizar tareas que produzcan más resultados para que puedas hacer más cosas en menos tiempo y no acabes con una lista interminable de pendientes que no sabes ni por dónde empezar a realizar.

Confía en tu instinto

No todas las ideas son buenas y tú sabes cuáles son las que en verdad valen la pena. Perder tu tiempo en ideas que no van a llegar a ningún lado no te ayuda en nada, además, verlas fracasar (y el miedo de volver a repetir ese fracaso) es uno de los motivos por los que no puedes convencerte a ti mismo de empezar ese proyecto que lleva meses en tu mente.

Invertir tu tiempo y esfuerzo en algo que no vale la pena no es eficiente, ni productivo. Tienes que aprender a “abandonar el barco” cuando se está hundiendo y seguir con tu vida cuando un proyecto fracasa, de lo contrario te vas a quedar atrapado en el mismo lugar toda la vida. Malcolm Gladwell, periodista y autor, dice que las decisiones que tomas sin pensar demasiado, escuchando a tu instinto, suelen ser las más exitosas.

Oblígate a terminar lo que empiezas

Terminar las cosas debe ser un hábito. Ya sea leer un libro, un entrenamiento o un proyecto de trabajo. Para esto, tienes que empezar con cosas pequeñas, ir haciendo cambios que te ayuden a lograr tu objetivo y avanzar hacia cosas más grandes, como ese negocio que siempre habías querido poner con tus amigos y nunca lo hicieron.

Aprende a renunciar

Una de las cosas más productivas que puedes hacer es saber cuándo es momento de dejar algo y empezar algo nuevo. A veces, no poder renunciar evita que puedas empezar y terminar el siguiente proyecto en tu lista y nadie te va a agradecer esa lealtad excesiva cuando, al final del día, se den cuenta de que, por no dejar ir algo, terminaste sin hacer nada de lo que querías o tenías que hacer.

*Este artículo fue publicado originalmente en la edición mexicana de GQ.

Fuente revistagq.com

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El "síndrome de las mil ideas" o por qué nunca acabamos lo que empezamos