Los animales son una creación buena: Dios creó a los animales (Génesis 1:20-25) en el quinto y sexto día y cuando terminó “vió Dios que era bueno”. Dios hizo a todas las especies animales, las conocidas, las desconocidas (aún los científicos siguen descubriendo especies) como las ya extintas y el no vio nada indigno o nada malo en ellas como para que estas no pudiesen ser parte de la nueva creación. No podemos más que rechazar la visión espiritualista que considere que lo material es algo malo.

Los animales estaban ligados íntimamente al dominio humano en la primera creación y este propósito requiere cumplimiento: El hombre creado a imagen y semejanza de Dios le fue dado señorear, gobernar o sojuzgar en los animales (Génesis 1:25, 28). A Adán se le encargó ponerle nombre a cada uno (Génesis 2:19), lo cual no solo indica el acto de etiquetarlos sino de conocerlos y tomar posesión sobre ellos, evidentemente no para destruirlos sino para cuidarlos y administrarlos. En Edén no había muerte, ni el hombre comía más que frutas y hierbas. Sin embargo se dice que la ayuda (compañía) apropiada para el hombre no la halló en los animales. A causa del pecado, (una serpiente los engañó) el ser humano perdió el propósito de gobierno sobre el reino animal y la muerte fue también introducida a todo el orden animal.

Ahora bien, en el libro de Hebreos, el escritor discute acerca del dominio de los ángeles y del hombre en el mundo venidero, referente al cielo (Hebreos 2) y dice que Dios sujetó al hombre todas las cosas (2:6-8) citando el salmo 8 donde precisamente habla de los animales. Entonces dice en el versículo 8 que todas las cosas no se ve que estén sujetas al hombre en la actualidad, pero en el 9 dice que Jesús (siendo hombre) sí fue coronado de gloria y honra habiendo muerto en la cruz y el resto del pasaje dice como redime al hombre. Jesús conquistó el poder de la maldición de la muerte por lo cual podemos argumentar que los redimidos que serán glorificados con Cristo tendrán el honor de cumplir este propósito original.

¿Hay evidencia de que Dios haya salvado animales o que tenga compasión de los animales? La primera nota la encontramos en Génesis 6, donde dice que cuando la maldad de los hombres aumentó, Dios decidió destruir (raer) a todo ser viviente, incluyendo a los animales. El juicio sobre el hombre incluía a cada animal del mundo conocido, sin embargo Noé y su familia se salvaron y Dios le dijo que construyera un arca para los animales!! Un par de animales impuros y 7 pares de animales puros entraron al arca, (los animales puros podían comerse y sacrificarse al Señor cosa que terminó en la muerte de Cristo el cual fue el sacrificio perfecto y Jesús purificó todo alimento animal).

La compasión de Dios por los animales: El salmo 104 es un salmo que nos habla como Dios sustenta a todo ser viviente, desde el león, las cigüeñas y asnos monteses dándoles alimento y refugio. Dios dice que de él son todas las bestias (Salmo 50:10).

Salmo 36:6 dice… “oh Jehová, al hombre y al animal conservas”.

Otro libro que nos testifica del cuidado de Dios por los animales es el libro de Jonás. Ahí se nos dice que el Señor iba a enviar juicio sobre los ninivitas en 40 días, pero el rey ordenó un ayuno para toda persona y aún a los animales no se les dio alimento. Jonás quería la destrucción pero Dios le mostró que su compasión era por cada ser humano y animal:

Jon 4:11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?

Jesús dijo que Dios no se olvida ni de los pajarillos baratos que se venden en el mercado (Lc. 12:6)

¿La salvación del Señor abarca a los animales o Cristo sólo murió por los hombres? Evidentemente ni los animales han pecado ni son capaces de ejercer fe y arrepentirse pero sí el ser humano. Pero es importante mencionar que Jesús murió para restaurar todas las cosas. Pablo testifica del día de su liberación de la maldición que fue introducida en el universo a causa del pecado del hombre:

Rom 8:19, 21 Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios… porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Esa manifestación de los hijos de Dios es el día en que Cristo venga a resucitar a su pueblo y darles la herencia el cual es llamado el nuevo cielo y la nueva tierra. La creación (animales también?) será libertada de la corrupción y tendrá la libertad de los hijos de Dios.

Más argumentos a favor: Isaías 65:17 nos menciona que habrá una nueva creación, nuevos cielos y nueva tierra, seguro eso significa que será tan bueno o mucho más de lo que fue la primera creación y tendrá tanta variedad y belleza, complejidad y sorpresas como el primer mundo. En él habrá quizá los mismos animales o quizás otros más.

Algunos creen que el último versículo de este pasaje se refiere al reino milenial (Ap. 20) pero lo vemos en el contexto de los cielos nuevos y la nueva tierra:

Isa 65:25 El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.

Por otro lado, a menos que se interprete metafóricamente (lo cual no tendría sentido) Apocalipsis por lo menos menciona caballos montados por Cristo y los ejércitos celestiales (Ap. 19:11,14).

Pues bien, de lo que estamos seguros es que esta nueva creación nos traerá enorme dicha con Dios y nuestros en hermanos en Cristo para siempre…

Isa 65:18 Mas os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado;…

La cuestión más interesante es si nosotros estaremos allá para ver ese día. Aseguremos nuestra entrada en Cristo (Ap. 22:14,15) pues de lo contrario la Biblia menciona un lugar donde el gusano no muere y el fuego no se apaga (Mr 9:44-46).

Fuente explorandolafe.wordpress.com