Opinión/Juárez Ciudad Violenta/Helmut Levy

DESDE ATLANTA

Por algunas horas hemos acompañado aquí en Ciudad Juárez, a colegas periodistas quienes han salido a las calles a exigir las condiciones necesarias para el ejercicio de su trabajo, no sólo como ciudadanos que exigen su derecho a la seguridad, sino ellos mismos como activos de la democracia nacional que deben ser preservados para que sea posible sostener la vida democrática de este país.

México es uno de los países más peligrosos del mundo para el periodista. Esto ocurre porque el estado, que es el encargado de proteger a la sociedad, está sobrepasado en diversas áreas del país por las mafias y el narcotráfico. A esta incapacidad también debe sumársele la actitud, en ciertos círculos políticos, de algunos gobernadores que aprovechan las circunstancias para la intimidación de “periodistas incómodos”.

Cualquier parecido a la actualidad colombiana es pura coincidencia. La integridad de la sociedad mexicana es la que corre el mayor peligro si los medios de comunicación no cumplen su función de informar. Preocupa que medios hayan optado por no reportar ni investigar temas de narcotráfico; ¿cuál será la siguiente concesión? La presencia de medios informativos independientes es vital para una democracia abierta y transparente.

La Prensa cumple un papel fiscalizador del poder, que es irremplazable. La situación actual es insostenible. En los últimos cinco años, 56 periodistas han sido asesinados y según Reporteros Sin Fronteras, en lo que va del año ya son once los periodistas asesinados este año en México. Es cierto que no hay condiciones para ser periodista, comunicador o líder de opinión en México actualmente, esta es ya una actividad de alto riesgo, pero también es la mejor arena para comenzar a ganar terreno en la recuperación nacional.

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