¡Una Guatemala mejor!

Una sociedad sin valores está condenada a perder
Por: Harold Caballeros

La construcción de una mejor sociedad comienza por sus cimientos éticos. La verdad y la honestidad son más fuertes que el concreto y el acero.

Hay una intima relación entre los valores morales y el progreso de una nación. El ejercicio de las virtudes y los valores morales conduce a un pueblo al progreso y a la convivencia pacífica, que a su vez se traduce en inversión, empleo y bienestar. Evidencia de ello es que la lista de los países desarrollados y prósperos, es la misma que la de los países con menor corrupción.

Richard M. Weaver enfatiza que “(…) las ideas tienen consecuencias”. Yo añadiría que las ideas tienen consecuencias prácticas. La sociedad se construye con esas ideas y luego el producto es un reflejo de lo que se cree, de lo que se piensa, de los valores morales o de los antivalores. Una sociedad que pierde sus valores está condenada a perder el Estado de Derecho, la institucionalidad, la seguridad y la democracia. Mucho de lo que los guatemaltecos estamos viviendo en la actualidad.

El rescate no es fácil, pero tampoco es imposible. El inicio se da con el deseo y la determinación de la sociedad de superarse. El problema es moral. La corrupción, la cultura de la muerte, el sicariato, el narcotráfico y la compra y venta de voluntades es a todas luces un problema moral. Por lo tanto, si el origen del problema es moral, la solución tendrá que comenzar exactamente por allí: por el rescate de los valores morales a través de las acciones, por el ejemplo, por la actitud y la conducta. Son las acciones las que nos ayudarán a recuperar la institucionalidad.

La necesidad de tomar una decisión e iniciar el proceso de reconstrucción de la fibra moral del país es urgente. De lo contrario, seguiremos siendo testigos, y en algunos casos víctimas, del deterioro de nuestro país.

Si mi perspectiva le parece negra y sombría, revise las últimas noticias. A diario se registran hechos que relatan cómo unos guatemaltecos dan muerte a otros, incluso menores de edad participan en esa clase de actos delictivos. De igual manera, las estadísticas de los indicadores de calidad de vida reflejan otra arista de nuestra situación. Si no fuera por Haití, estaríamos a la cola de America Latina en todo; y a la inversa, ocupamos uno de los primeros lugares en los indicadores de violencia e inseguridad.

No le parece querido lector, que vale la pena iniciar el rescate de nuestro país. Es momento de actuar. El futuro de Guatemala está en nuestras manos.

http://www.elperiodico.com.gt/es/20100420/opinion/146721/

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