Primer juicio a detenido en Guantánamo

21 de julio (Radio Nederland/ Países Bajos) – Casi siete años después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, comienza hoy el primer proceso militar contra un detenido en la base naval norteamericana de Guantánamo. El imputado, Salim Hamdam, es considerado el conductor y guardaespaldas de Osama bin Laden.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, así como los defensores de Hamdam y otros sospechosos de terrorismo, descartan la posibilidad de un proceso justo ante los tribunales militares de

Guantánamo.

En cierto sentido, el juicio militar contra Salim Hamdan es un proceso modelo. Hamdan es acusado de conspiración y actividades terroristas, o crímenes de guerra, desde el punto de vista de la Casa Blanca. Además, el Gobierno norteamericano lo considera un ‘combatiente enemigo’, como consecuencia de lo cual no es un prisionero de guerra a quien se pueda aplicar la Convención de Ginebra. Según razona Washington, como extranjero que permanece detenido fuera de territorio norteamericano, y al igual que otros detenidos por las mismas causas, Hamdan no puede acogerse a la protección que la Constitución estadounidense brinda a todo sospechoso.

 Legitimidad

Para juzgar a los llamados ‘combatientes enemigos’, Estados Unidos ha constituido tribunales militares especiales en el centro de detención de la Bahía de Guantánamo, en la isla de Cuba. Sin embargo, desde el mismo comienzo, tanto organizaciones defensoras de derechos humanos y civiles como los abogados militares que se asignaron a los acusados han puesto en entredicho, incluso ante el Tribunal Supremo, la legitimidad de tales tribunales.

Hace dos años, Hamdan era parte acusadora en una demanda contra el entonces ministro norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, en el que el Tribunal Supremo declaró ilegales los tribunales militares. Seguidamente, bajo presión del presidente Bush, el Congreso norteamericano, entonces con una mayoría republicana, aprobó una ley mediante la cual se concedía una base constitucional a tales tribunales, los cuales entre tanto habían sido rebautizados como ‘comisiones militares’. No obstante, un posterior veredicto del Supremo, el mes pasado, volvió a poner en duda la legitimidad de los tribunales.

Autor intelectual
Puesto que aún es incierto que un tribunal militar pueda llevar a buen fin un proceso, el juicio contra un sospechoso de importancia secundaria puede servir como modelo, y tan sólo después se procesará a los principales, entre ellos el supuesto autor intelectual de los atentados terroristas en Estados Unidos, Kalid Sheik Mohamed.

Sin embargo, los acontecimientos alrededor del juicio contra Hamdan pueden dificultar el funcionamiento de los controvertidos tribunales militares y causar daño al prestigio internacional del Gobierno del presidente Bush. Los letrados encargados de la defensa de Hamdan intentarán por todos los medios restar validez a pruebas obtenidas mediante tortura. Al parecer, como parte del interrogatorio a que fue sometido, los guardias de Hamdan lo despertaron cada hora durante 50 días consecutivos. Además, según sus abogados, años de régimen solitario lo habrían llevado a la locura.

Los abogados de Hamdan desean además interrogar, en calidad de testigos, a Kalid Sheik Mohamed y otros sospechosos, lo cual el Gobierno norteamericano intenta impedir. Sin embargo, el juez militar ha decidido que, de no atenderse esta demanda de Hamdan y sus defensores, el juicio no se podrá celebrar. Tampoco se descarta que el ex fiscal militar, el coronel de la Fuerza Aérea, Morris Davis, presente testimonio a favor del acusado. Tras su dimisión como fiscal, el coronel se ha convertido en uno de los más acerbos críticos de las comisiones militares.

 Recurso de apelación

Si bien se espera que el juicio contra Hamdan tomará al menos tres semanas, problemas jurídicos o la admisión de culpa, tal como lo hizo, el año pasado, el australiano David Hicks, a cambio de poder cumplir su pena en su propio país, pueden adelantar el final del proceso. El juez federal que, la semana pasada en Washington, autorizó el proceso militar contra Hamdan, dejó en claro que, en caso de una condena, el reo puede presentar recurso ante un juez civil norteamericano. Por tanto, aún puede tardar años antes de que se logre claridad tanto sobre los detenidos de Guantánamo como sobre sus derechos.

Por: Reinout van Wagtendonk

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