No se leyeron derechos a chofer de Bin Laden: juicio Guantánamo

24 de julio (Guantánamo/ Reuters) – Al chofer de Osama Bin Laden no se le mencionaron derechos como el de no autoincriminarse a lo largo de años de interrogatorios, dijeron el jueves agentes del FBI al tribunal de crímenes de guerra de Guantánamo.

“Nuestra política en su momento era no leer los derechos Miranda,” formuló el agente especial del FBI Robert Fuller en un testimonio ante el juicio por terrorismo a Salim Hamdan de la comisión militar de Estados Unidos.

 Fuller se refería a la decisión de la Corte Suprema estadounidense de 1966 en el caso Miranda versus Arizona, que sostuvo que debe informarse a los potenciales sospechosos en custodia sobre sus derechos a un abogado y contra la autoincriminación.
Deben darse advertencias similares a los sospechosos en custodia militar de Estados Unidos.

No mencionar la advertencia Miranda es contrario a la práctica habitual durante interrogatorios, testificó el agente especial del FBI Stewart Kelley. “Si es un sospechoso, y está detenido, habitualmente se leen los derechos Miranda,” dijo.

Los agentes que testificaron sobre los interrogatorios a Hamdan en sesiones que se extendieron desde poco después de su captura, en noviembre del 2001, hasta el 2003 en Guantánamo, lo describieron como cooperativo pero no cabal en las respuestas a sus preguntas.

 Dijeron que él les aseguró que no tuvo interés en combatir tras ser entrenado en un campo de Al Qaeda, pero también lo describieron como alguién de la región ancestral de Yemen de Bin Laden, que se había ganado la profunda confianza del líder de Al Qaeda.

 “Uno no gana el acceso a alguien importante a menos que atraviese un proceso de confianza,” dijo a la corte el agente especial Craig Donnachie.

Fuller también relató al tribunal con fotografías cómo Hamdan acompañó a agentes en una visita a los extendidos complejos de Osama Bin Laden en y cerca de Kandahar, en Afganistán.

“Todo el vecindario era pobre, pero este complejo estaba en gran estado,” aseveró Fuller sobre uno de los complejos, con varios edificios de tres pisos rodeados por paredes pintadas de blanco.

Hamdan, un yemení padre de dos niños, con una educación hasta cuarto grado, es el primer prisionero de Guantánamo en enfrentar un juicio ante el controvertido tribunal en la remota base en Cuba. Podría recibir cadena perpetua en caso de ser condenado.

Su juicio es el primero por crímenes de guerra de Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial.

Los fiscales están buscando retratar a Hamdan como un socio cercano de Bin Laden, quien estaba al tanto del plan para los ataques del 11 de septiembre del 2001, y que lo apoyó en sus esfuerzos. Los abogados de la defensa lo caracterizan como un simple empleado.

Por Randall Mikkelsen , editado en español por Gabriela Donoso

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