Los abusos de las AFP

Por Ricardo Hormazábal* / La Nación Domingo

Diversas publicaciones han informado que la pérdida bursátil, sólo en  EEUU, equivale a 20 PIB de Chile, o a 33 veces el total de los fondos 
de pensiones. Sin embargo, los dueños de AFP no han dejado de percibir  sus altas comisiones, generando la paradoja que tenemos  administradores que cobran igual si lo hacen bien o lo hacen mal.
Las AFP muestran, una vez más, que no son una buena respuesta a las  necesidades de los chilenos y del país. En primer lugar, por las  pérdidas de los fondos de los trabajadores.
La Superintendencia de Pensiones informó que al 31 de agosto de este  año, el valor de los fondos de pensiones alcanzó a 105.632 millones de  dólares, equivalente a 6,5% respecto a igual fecha del año anterior;  es decir, el valor de los fondos disminuyó en 7.390 millones de dólares.
Los trabajadores hemos perdido esa suma, equivalente a 30 veces lo que  se ha gastado en el Transantiago, al subvencionar la tarifa del  transporte público en la Región Metropolitana, sin que se destaque en  los medios de comunicación ni se anuncien comisiones investigadoras.
De acuerdo al último informe de la Superintendencia de Pensiones,  correspondiente al 31 de agosto de 2008, estas pérdidas se explican  por dos factores principales: el retorno negativo que presentaron las  inversiones en instrumentos de renta variable extranjeros, cuya  participación en el portafolio varía desde 56,9% de los activos  totales en el fondo A hasta 9,2% en el fondo D, y por la rentabilidad  negativa de la inversión en acciones de emisores locales que  representa el 16,7%, 16,3%, 15,1% y 8,7% de las carteras de  inversiones de los fondos de pensiones tipo A, B, C y D,  respectivamente.
MANIPULACIÓN ESTADÍSTICA
Si se examinan las cifras de febrero de este año, la situación se ve  peor. En efecto, de acuerdo a los guarismos oficiales de la misma  superintendencia, el monto de los fondos de pensiones alcanzaba a poco  más de 119 mil millones de dólares, por lo que las pérdidas en estos  meses superan los 14 mil millones de dólares; esto es, a más del doble  de la estimación publicada por la misma Superintendencia de Pensiones  en estos días.
No puede menos que llamar la atención que un organismo público maneje  las estadísticas de una forma que impide ver la verdadera magnitud del  problema que nos afecta a los imponentes.
La entidad supervisora destacó que el generalizado retorno negativo de  los mercados emergentes se puede apreciar al considerar como  referencia la rentabilidad en dólares del índice global MSCI  Emergente, que disminuyó en un 7,8%.
Como se sabe, Chile, país en desarrollo, perteneciente al mundo que  requiere de inyecciones de capital, exporta buena parte del ahorro  obligatorio que hacemos los trabajadores sin prestar atención a las  necesidades de inversión de largo plazo en el país y a las razonables  utilidades que se podrían obtener con ellas, rentabilidades que son  sociales y económicas.
Este hecho, que llama la atención de entidades tan comprometidas como  el Banco Mundial, permite que especuladores internacionales usen los  recursos de los chilenos para sus fines propios, descargando los  efectos negativos en los cotizantes y haciendo ganancias, incluso en 
las condiciones negativas del mercado financiero mundial.
El próximo informe de la Superintendencia de Pensiones deberá reflejar  los efectos dramáticos para nuestros fondos, ya que el de agosto no  alcanzó a incluir los efectos negativos de la crisis que ha llevado a  la bancarrota de algunas gigantescas entidades financieras y la  consiguiente intervención de los bancos centrales en los países ricos.
Diversas publicaciones han informado que la pérdida bursátil, sólo en  EE UU, equivale a 20 PIB de Chile, o a 33 veces el total de los fondos  de pensiones.
Sin embargo, los dueños de AFP no han dejado de percibir sus altas  comisiones, generando la paradoja que tenemos administradores que  cobran igual si lo hacen bien o lo hacen mal.
El segundo hecho es el encarecimiento injustificado de los costos que  nos obligan a pagar. Las AFP han alzado los costos en dos ocasiones  este año, incremento que llega al 15% desde enero de este año.
Para justificar esta medida, los dueños de las AFP aducen que la  reforma previsional, contenida en la Ley 20.255, publicada en el  Diario Oficial de 17 de marzo de este año, eliminó la comisión fija y  generó nuevos requerimientos para las AFP que las obligan a subir sus  ya exagerados costos.
Si analizamos la situación de la comisión fija, veremos que a junio de  este año, antes de la aplicación de la reforma, sólo dos de las  actuales AFP mantenían esa comisión. En efecto, en la página oficial  de la Superintendencia de AFP se puede constatar que AFP Habitat  cobraba 320 pesos por este concepto, y la segunda era Planvital, que  cobraba más del doble, 690 pesos.
Estas dos entidades tienen cerca de 2,4 millones de afiliados, del  total de casi 8,2 millones del sistema ¿Por qué suben sus costos todas  y no sólo las que deben eliminar dicha comisión?
El argumento de que ahora el seguro de invalidez y Sobrevivencia  beneficiará a los cónyuges varones y a las mujeres mayores de 60 años  que continúen trabajando necesita ser demostrado con antecedentes  fundados y considerando los plazos en que ello será aplicable.
Si bien una de las pocas ventajas para la clase media afiliada a las  AFP es la de que este seguro será de cargo de los empleadores en el  futuro, no exime a las AFP de explicar por qué están sobrecargando el  costo para los empleadores.
Un tercer hecho relevante lo constituye la decisión de las AFP de  elevar abusivamente el costo de la administración de la denominada  “Cuenta 2”, que permite obtener rendimientos similares a los de los  fondos de pensiones, con la limitación de que no se pueden hacer más  de cuatro giros al año, sujetos a un cobro por giro, no por  administración.
Las AFP se han puesto de acuerdo para empezar a cobrar un porcentaje  sobre el saldo ahorrado, no un monto fijo por giro ni menos un  porcentaje por ganancias. Derechamente se lanzan al asalto de cerca de  1.300 millones de dólares, que es la suma total que han reunido cerca  de 900 mil ahorrantes, pertenecientes a la clase media nacional.
Las AFP recaudarán cerca de 13 millones de dólares extras por los  cobros que harán en este ahorro, tan importante de mantener en el  contexto de una inflación alta como la que vivimos.
ALZAS SIN FUNDAMENTO
Las alzas indicadas no tienen fundamento, a la vista de las  extraordinarias utilidades alcanzadas por estas entidades. En efecto,  los datos oficiales muestran que después de pagar impuestos y cubrir  los gastos de operación, las AFP obtienen rentabilidades para sus  dueños cercanas al 30% los años 2006 y 2007, lo que no ocurre con esa  frecuencia en otras actividades comerciales o industriales.
Pero a las AFP no les importa el daño que causan al patrimonio de los  ahorrantes o a los demás chilenos por sus dañinos efectos en la  política macroeconómica del país, su único objetivo es maximizar  ganancias.
Una de las maneras que el país tiene para evitar este tipo de  conductas abusivas, es destinar los recursos ahorrados por los  trabajadores chilenos a respaldar las grandes y necesarias inversiones  que se requieren en infraestructura para unir al país, como serían los  proyectos prometidos para Chiloé y otras regiones, financiando el  túnel que uniría a Chile y Argentina todo el año, las inversiones que  Bolivia necesita para hacer rentable su gas y evitar seguir siendo  manejados por la industrias de pensiones que tanta influencia tienen  en la clase política chilena, por lo que su aprobación se hace más  difícil.
Por otra parte, la creación de una AFP del Estado, no del BancoEstado,  sino que lisa y llanamente del Estado, sería el único camino real para  evitar la conducta oligopólica y dañina que estas entidades muestran.
Esta AFP estatal, actuando con las mismas garantías y exigencias de  las AFP privadas, sería el elemento regulador esencial para frenar  estos abusos.
La viabilidad económica es absoluta y su viabilidad política en el  Parlamento también, ya que los senadores Adolfo Zaldívar y Carlos  Bianchi han comprometido públicamente sus votos para una entidad de  este tipo.
*Abogado, profesor adjunto INAP, Universidad de Chile

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