La Oración Personal


Por Juan Victorio

Todos tenemos días malos en que los que todo parece perdido, pero Aquel que dijo “Venid a mi todos los que estéis trabajados y cargados y yo os haré descansar” es quien nos lleva a través de los desafíos. Debemos de tener fe en el y en sus promesas.

No debemos nunca olvidar –aún con nuestros grandes logros y conocimiento-que dependemos de Alguien que es mayor que todas las cosas.

Los que oran de vez en cuando ¿Por qué no lo hacen con más regularidad, más seguido, más devotamente? Ninguno de nosotros debe estar tan ocupado que no tenga tiempo para la meditación y la oración, este es el pasaporte para obtener fuerza espiritual.

Ninguna madre enviaría a sus hijos a la escuela sin alimentos o sin un abrigo para el invierno, ¿acaso no debería tener la misma importancia para nosotros el no salir del hogar con la protectora y fortalecedora oración a nuestro Dios?

La oración no es una actividad optativa, es fundamental y necesaria para hallar guía y gozo en nuestra vida.

Nunca nos olvidemos de orar. Dios vive. Él esta cerca. Él es real y no solo esta al tanto de nosotros sino también esta cuidándonos y amándonos. Él esta dispuesto a escuchar y ayudar a cada uno de sus hijos que lo busquen.

Que dicha tenemos de poder dirigirnos a nuestro Padre Celestial, al orar debemos de recordar que hablamos con nuestro Dios y nuestro Padre y no con el genio de la lámpara que cumple nuestros deseos. Debemos meditar y contemplar todas sus bendiciones, debemos dirigir nuestros pensamientos a Él, debemos hablar con Él tal como una persona con otra. Dios dijo “Venid ahora, y razonemos juntos…” (Isaías 1:18), esa es su invitación, creamos mas en el poder de la oración. Es real, es maravillosa.

Lo mas maravilloso de la oración personal es eso, -que es personal, es algo individual- es la comunicación mas intima y sagrada de nuestro día y de nuestra vida.

Cuantos milagros y muestras de amor ha mostrado el Señor a sus hijos a través de la oración, ya sea en el desierto, en un calabozo, o ante distintas pruebas como los antiguos profetas, o ya sea en una arboleda o en la orilla de tu cama Dios siempre escucha y atiende tus oraciones. Siempre lo ha hecho y siempre lo hará.

Debemos orar en todo tiempo y estar preparados. El pecado se presenta cuando las líneas de comunicación con el Señor están cerradas, pero nuestras conversaciones diarias con Él nos traerán paz al corazón y gozo en nuestras vidas. Si el enemigo te induce a no orar cuando estés triste o enojado, respóndele que no es asunto suyo y ora hasta que esa locura de pensamiento se disipe de tu mente y te regrese la serenidad.

Si estas pasando por uno de esos días negros en los que nada sale bien recuerda que la mano el Señor nos continuara guiando, cuidando, protegiendo y consolando a medida que vivamos como es debido y pidamos su compañía.

No olvides que si nos acercamos a Él, Él se acercará a nosotros.

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