Guatemala y la amenaza chavista

Rogelio Nuñez Castellano
El proyecto chavista es de ámbito y ambiciones continentales, si no mundiales (la alianza con Irán o Rusia así lo certifican). Hugo Chávez necesita consolidarse como un líder regional (encabeza la alianza bolivariana en la que están, al menos, el Ecuador de Rafael Correa, la Bolivia de Evo Morales y la Nicaragua de Daniel Ortega) para cumplir un papel de relevancia mundial.

El traspié, muy serio traspié, en Honduras, no ha restado capacidad de iniciativa al comandante venezolano y en las elecciones de 2010 y 2011 en América latina se juega gran parte de su influencia. Sin posibilidades de influir seriamente en Colombia y Brasil, queda a la espera de que en Nicaragua continúe imperando el sandinismo de Daniel Ortega y apostará muy fuerte para que Ollanta Humala triunfe en Perú y que Guatemala se una a su alianza en 2011.

A este país centroamericano le resta un año y medio para las presidenciales pero se respira ya un ambiente cuando menos espeso y que presagia una fuerte tormenta y, sobre todo, gran polarización política. Por ahora, quien marcha por delante en las encuestas es el centroderechista Otto Pérez Molina, que en 2007 perdiera con el actual presidente Álvaro Colom en segunda vuelta.

Pero desde el oficialismo existe una campaña oscura, sorda, cuando no negra, para construir una alternativa. Una alternativa que tiene nombre propio, la esposa del presidente (para algunos primera dama) Sandra Torres de Colom. Mujer de fuerte temperamento, para otros directamente autoritaria, ha construido sus opciones apoyada en la política social del gobierno, consistente en repartir 300 quetzales (30 euros) mensuales entre los sectores más pobres de la población.

Se trata del famoso plan “Mi familia progresa”, copia del Bolsa Familia de Lula da Silva pero con más corrupción y ninguna fiscalización. Esa ausencia de trasparencia ha despertado mucha inquietud y acusaciones de clientelismo pues los repartos de dinero que encabeza “la heredera” se hacen siempre a mayor gloria del gobierno y no de una forma institucionalizada y aséptica.

Además, el oficialismo trata paralelamente de desprestigiar al ex militar Otto Pérez Molina vinculándolo con matanzas ocurridas durante la guerra civil (1962-1996), en concreto en los años 80. El entorno de Sandra Torres está formado por ex guerrilleros que parecen no haber cambiado el chip y aspiran a ganar una guerra que perdieron en los campos de batalla. Esos hombres, en especial el secretario de la Paz, Orlando Blanco, la eminencia gris de Sandra, necesitarán mucha ayuda y consejeros para ganar las presidenciales de 2011, ya que en Guatemala desde 1989 ningún gobierno ha vencido en unas elecciones. Por no hablar de que constitucionalmente es muy discutible que la esposa del actual presidente pueda optar a la jefatura del estado.

De dónde podrán llegar los asesores y el dinero para Sandra. Por quién apostará Hugo Chávez en Guatemala. Juzguen ustedes mismos. Pero el venezolano es muy hábil y no dejará escapar a esta posible presa que compense sus últimas derrotas.

* Rogelio Nuñez es Doctor en Historia de Iberoamérica.
Miembro del Observatorio de Seguridad y Defensa de América Latina (OSAL).

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