Se valiente, aférrate a la mano del Señor

Por Juan M. Victorio

Tener valentía no es enfrentar las pruebas solo, sino es aceptar que no puedo enfrentar las pruebas solo. No hay razón para enfrentar las situaciones por nosotros mismos. En repetidas ocasiones vemos que Dios nunca nos deja solos en los momentos de pruebas. –Siempre estuvo la barra de hierro para seguir firmemente a pesar del vapor de tinieblas, siempre hubo dirección en la brújula para conducirse por los parajes más fértiles del desierto, siempre estuvieron iluminadas las piedras para iluminar la nave que atravesaba las profundas aguas, siempre ha estado el Salvador frente a nosotros para poder andar sobre las agua sin problemas.

Si acaso las piedras dejan de alumbrar, la brújula deja de funcionar y así acaso nos estamos hundiendo poco a poco en el agua es debido a que hemos dejado de ver al Salvador, hemos dejado que el temor se apodere de nuestra mente y nos distraiga con las bravas olas, hemos dejado de hacer lo que es correcto por lo cual ya no somos bendecidos en ir por los sitios más fértiles, nos hemos soltado de la barra de hierro y el vapor de tinieblas no nos permite seguir avanzando.

Si nos hemos visto en una situación como esta, es tiempo de volver, es tiempo de volver al Señor. El ha prometido: “Estaré a vuestra diestras y a vuestra siniestra, y mi Espíritu estará en vuestros corazón, y mis ángeles alrededor de vosotros para sosteneros”(DyC 84:88). Su única intención es llevarnos a salvo (y de la mano) de vuelta a casa, El es el único que nos conducirá de forma segura a Su hogar.

El sabe como atravesar las grandes aguas de forma segura, sabe como disipar el vapor de tinieblas y como conducirnos por los sitios más fértiles, aférrate a la mano del Señor y andemos junto a Él sobre las aguas.

Impactos: 0

Deja una respuesta