DA TU MAXIMO ESFUERZO; La decisión es tuya

Por Juan M. Victorio

Hay dos cosas que últimamente he estado meditando, el primero es nuestro tiempo en la tierra –ninguno de nosotros sabe cuanto tiempo tendremos acá en esta tierra, de hecho lo único que tenemos asegurado al venir a la tierra es que algún día tendremos que morir, pero sin importar si vivimos mucho o poco lo que todos tenemos en común es que este tiempo en la tierra es nuestro tiempo de probación, nuestro segundo estado en preparación a cosas aun mayores. Lo otro que he estado meditando es en cuanto a nuestro albedrio y la bendición de poder tomar nuestras propias decisiones,  después de todo la balanza de nuestras acciones se inclina hacia aquello que tenga mas peso y mas influencia, ya sea bueno o mala.

Nuestro tiempo en la tierra es sumamente importante –cada palabra, pensamiento, acción o inacción que efectuemos en la tierra es clave para definir nuestro futuro eterno.

Muchas veces pensamos que hacer lo correcto no es tan sencillo, otras veces vemos que tampoco es tan complicado. ¿A que se debe que a veces sea sencillo y otras veces no? Personalmente veo que eso es solo el resultado de dos cosas: 1º La fe que tengamos en nuestro Padre Celestial y en la expiación de nuestro Salvador Jesucristo teniendo la mira puesta únicamente en Su gloria –si tenemos la misma visión que ellos nos trazamos un curso imperdible a la gloria eterna- la clave esta en mirar a donde nuestro Padre Celestial quiere que nos dirijamos.

El 2º punto que considero que también es sumamente importante es que somos nosotros nuestros propios agentes, somos nosotros quienes decidimos si este tiempo de probación es sencillo o complicado, bendición o castigo – esto se basa solo y exclusivamente en la disponibilidad que tengamos (o lo presto que estemos) en seguir a Cristo y guardar sus mandamientos.

No debemos confundir una con otra – no debemos confundir fe con disponibilidad. ¿Cuál viene primero, fe o disponibilidad? Quizás sea como responder si fue primero el huevo o la gallina, al final no importa cual haya sido primero sino que ejerzamos ambas para nuestro propio beneficio y también para el beneficio de muchos otros.

En el capitulo 46 de Alma, en el vers. 8 vemos algo respecto a esto, allí menciona que los hombres se olvidan del Señor y son “prestos” para cometer iniquidad y dejarse llevar por el enemigo. –vemos que acá menciona la palabra prestos, pero también menciona la frase “dejarse llevar”. ¿A que se refiere dejarse llevar? ¿Cómo nos dejamos llevar? –Piensa en la palabra dejarse y quizás piensen en frases como: “Dejaste que te pasara”, “Dejaste que te ganaran”, “Dejaste que se te fuera”, etc.-  Si te das cuenta veras que todas estas frases tienen algo en común y eso es: No haber dado el máximo esfuerzo.

Quizás podamos analizar esto mejor ayudándonos del Capitulo 39 de Alma,-en estas secciones es cuando el profeta Alma esta hablando con sus hijos, bendiciéndoles y dándoles mandamientos, es interesante notar que a Coriantón le dio mandamientos muy distintos que a los que dio a sus otros hijos. En el vers.9 le dice a su hijo que se arrepienta y abandone sus pecados –recordemos que Coriantón falto a la ley de castidad- , luego continua diciéndole que no “se deje” llevar mas por la concupiscencia de sus ojos. ¿Qué paso con Coriantón? Él no estaba en un lugar muy distinto que el de sus hermanos, tampoco venia de un hogar distinto al de ellos, fue nutrido por el mismo evangelio –la única diferencia esta en que él  “se dejo” llevar por sus deseos carnales, “dejo” que la carne dominara a su espíritu, “dejo” por un lado las enseñanzas de Cristo y sus responsabilidades, “dejo” que Satanás tuviera lugar (quizás empezó por un pequeño lugar) en su corazón. Recuerda que Satanás puede tentarte y hacerte caer solamente si tú se lo permites, quizás empiece también por un pequeño lugar, por un pequeño rincón que solo tú conozcas. El único deseo de Satanás es hacerte caer y que pierdas las glorias que se te prometen, no “dejes” que esto suceda, DA TU MAXIMO ESFUERZO.

Nuestro tiempo en la tierra puede ser tan sencillo o tan complicado de acuerdo a nuestra elección, pero recuerda que se ha trazado un camino para que todo aquel que quiera (y este dispuesto) ande  por el y sea salvo (ver. Alma 41:8)

Alma 46:8  — http://scriptures.lds.org/es/alma/46

Alma 39:6 — http://scriptures.lds.org/es/alma/39

Alma 41:8 — http://scriptures.lds.org/es/alma/41

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