“Es tan corto el amor y tan largo el olvido”

Como bien dice Neruda en su hermoso poema: “es tan corto el amor y tan largo el olvido”. Toda relación amorosa se inicia con sueños y es por eso que cuando se acaba deja a los enamorados deshechos.

Sin embargo, el efecto de un rompimiento no es igual para ambos miembros de una pareja porque no están nunca comprometidos con esa relación con igual intensidad desde un comienzo.

Siempre es uno o una quien da más de sí mismo en busca de convertir a la unión en algo maravilloso, y siempre es aquel que menos interés le ha puesto a la relación el que la rompe porque, en el fondo nunca puso suficiente como para que le cueste perderla.

La tragedia es que aquel o aquella que se compromete más piensa siempre que sus sueños son sueños compartidos, pero tristemente termina por darse cuenta de que la verdad es otra. ¿Cómo logra esa persona superar la separación? ¿Cómo consigue olvidar a quien tanto amó?

El dolor que causa una traición es inmenso y traición no solamente es que la pareja lo deje a uno/a por otra persona, también es traición no haber dado igual importancia a una relación pero haber actuado como que si se la daba y aparecer un día cualquiera y decir algo como “me he dado cuenta de que no te amo” o “creo que nos equivocamos” o cualquier otra excusa de las tantas que existen o se pueden inventar.

Quien estaba en verdad enamorado se sentirá no solo traicionado sino también furioso consigo mismo por haber sido tan ‘bobo’ y sentirá un terrible pesar, una gran frustración y una decepción y falta de credibilidad en los valores de los seres humanos. De pronto él/ella verá a todos quienes le rodean como poco confiables.

El pensamiento constante y el sentirse miserable por la pérdida y la pena agota la mente y el pensamiento lógico se torna difícil. El dolor sobrepasa a la mente y esta fase pudiera continuar para siempre y hasta llevar a un trastorno físico y emocional de la persona si no recibe apoyo inmediato de los especialistas. Lo que se debe hacer, sin embargo, es hablar abiertamente sobre lo sucedido sin intentar ocultar o distorsionar los hechos.

Esto será lo único que logre mitigar algo del dolor y solamente entonces se empezará el proceso del olvido que es largo pero no imposible.

Y es que olvidar no es tan fácil como todos quisiéramos y, lo que es peor aún, en el fondo no queremos olvidar pues es una especie de masoquismo, nos azotamos para recordar lo que tuvimos, no olvidamos porque no queremos perder hasta la memoria de aquello que fue…

Y esto es humano, al fin y al cabo iniciamos las relaciones amorosas con un intenso amor romántico. Amamos lo que nuestra pareja hace, todo lo que nos dice, todo lo que hace. Amamos compartir nuestras ideas, nuestro tiempo, nuestro cariño, nuestras muestras de afecto, nuestros pensamientos más profundos con él/ella.

En la cúspide de nuestro amor sentimos que hemos sido hechos el uno para el otro y por eso los recuerdos de todo esto que hicimos y vivimos juntos nos acechan como fantasmas que no podemos controlar, cuando nos separamos. ¿Cómo olvidar esto o aquello? ¿Cómo olvidar el primer encuentro, el primer beso, la pasión, la unión, la convivencia, la entrega total?

¿Cómo vivir sin esa otra mitad que nos complementó cuando la encontramos y ahora ya no está?  ¿Cómo olvidar  las ideas compartidas, los problemas enfrentados? ¿Cómo seguir respirando si él/ella ya no está?  El mundo sin él/ella es un caos, dependíamos de él/ella para tantas cosas. ¿Olvidar? Jamás.

Y,  tarde o temprano lo haremos, quizás no sea un olvido total, eso es imposible, son demasiadas cosas compartidas pero el tiempo todo lo cura aunque deje secuelas y cicatrices imborrables, la vida continúa y el recuerdo queda en un lugar recóndito del corazón, en ese cofre en donde se guardan esos dolores, amores, angustias y placeres vividos y perdidos…

Sobreviviré”
Es la palabra clave a decirnos cuando acabamos una relación. Si bien el difícil hacerlo luego de haber perdido algo tan significativo en nuestras vidas, una conexión con ese hombre o esa mujer a quien tanto amamos, es posible lograrlo. Pasamos por muchas fases en las relaciones amorosas, altos y bajos son parte de ello pero cuando el fin llega hay que buscar la manera de enfrentarlo y aceptarlo, luchar contra los sentimientos negativos y volver a empezar.

El efecto inmediato de un rompimiento sin duda es el dolor, un padecimiento que va desapareciendo lentamente a través de los años, pero el impacto inicial es alto y es en esta etapa en la que se necesita de toda la energía del mundo para superar el dolor.

El segundo efecto es la amargura y la culpa, un recorrido por todas las peleas y disputas y decirnos que nos han dejado y esto no es agradable. Para enfrentar esta fase es necesario buscar la ayuda de los amigos, involucrarse en nuevas actividades y mantenerse muy ocupados. Volver los ojos a nuestra carrera, nuestro trabajo, nuestras actividades diarias.

Hacer planes para nuevas actividades, conocer otras personas, redefinir nuestras metas, dar un giro a nuestras vidas. ¿Fácil? Nadie dijo que lo fuera. ¿Necesario? Más que eso, imperativo, hay que hacerlo y solo nosotros somos capaces de ello, nadie nos dará haciendo eso, nadie cargará nuestra cruz, nadie logrará superarlo por nosotros.

De manera que es cierto que el olvido puede ser largo, pero no es imposible. Seguramente muchos dirán que siempre quedan los recuerdos y así es, por fortuna suelen ser buenos y malos y el secreto de un olvido más rápido y exitoso es recordar con más frecuencia y mayor profanidad los malos.

elcomercio.com

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3 comentarios de ““Es tan corto el amor y tan largo el olvido”

  1. Anónimus dice:

    Rosita

    El tiempo es la mejor cura y aunque no lo parezca todo se olvida, también puedes buscar ayuda profesional, un sicólogo, un siquiatra…no tiene nada de malo hacer esto, yo lo hice y me siento mucho mejor. Incluso ahora ya pienso en otra relación.

    te deseo éxito.

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