¿Apetito o ansiedad?

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Al aprender a controlar tu apetito obtendrás un gran punto a tu favor en tu plan de perdida de peso. El apetito es una sensación absolutamente natural, pero es muy importante saber diferenciar entre esto y el deseo psicológico de comer. Una vez que hayas aprendido a identificar estas sensaciones, tendrás que aprender a controlar tus respuestas ante ellos.

El proceso básico del hambre lo podemos asemejar con un semáforo: verde significa “empezar a comer”, amarillo “precaución” estoy cercano a tener el estomago lleno; y rojo “para”. Nuestro organismo esta diseñado para darnos la luz verde, la amarilla y la roja, seleccionando, en teoría, la luz adecuada en función del hambre físico.

Desafortunadamente la practica no es tan simple. En ocasiones nuestro cuerpo enciende la luz verde, pero nosotros no tenemos apetito; en otras ocasiones, seguimos comiendo aunque nos sintamos satisfechos. Hacer esto en sendas ocasiones puede ocasionar que volvamos a ganar peso de nuevo, o que no consigamos perder el que pretendemos.

La saciedad hace referencia a la cantidad de tiempo que necesitamos para sentirnos llenos; en otras palabras, cuanto tarda el semáforo en cambiar de verde a rojo. Una larga lista de hormonas y mecanismos influyen en la saciedad; por ejemplo, bajos niveles de azúcar en sangre pueden estimular el hambre. En el lado opuesto, hormonas como la serotonina y otros nutrientes en la sangre pueden contribuir a la saciedad.

A pesar de la larga lista de mecanismos físicos relacionados con el hambre y la saciedad, el apetito es que el mas habitualmente determina que cantidad y que alimentos comemos. Casi todo el mundo come porque empieza a sentirse hambriento. Otras personas han optado por comer en horas puntuales, así que comen independientemente de que estén hambrientos o no.

Otros actúan en respuesta a su estado anímico: enfado, ansiedad, infelicidad, etc. Estos estados anímicos son algo así como “tipos de hambre psicológica”, y pueden tener mucho peso a la hora de desencadenarnos comer (y comer en exceso). Este es el motivo por el que nos ayudaría programarnos un horario de comidas, y tomar nota, al igual que darnos cuenta de cómo nos sentimos ante, durante y después de comer; mentalizarnos de los motivos que nos hacen comer y sentirnos hambrientos.

El hambre y el apetito son dos grandes señales para que iniciemos la ingesta; saciedad y sentirnos llenos son las principales señales para que paremos.

Si reconoces que usualmente comes mucho, mas de lo que necesitas para sentirte simplemente saciado, podria ayudarte hacer una anotación en tu agenda sobre como te sientes después de comer, por ejemplo “me he quedado con algo de hambre” o “ me siento muy lleno, he comido demasiado”. Toma nota de que has comido y cuanto. Quizá solo te sirva para darte cuenta que comes en exceso o demasiado, o que quizá te percates que los días que tenias mas estrés, o los que tenias tarta de postres, han sido los días que has escrito “me siento muy lleno, he comido demasiado”.

Consejos dietéticos:

  • Come proteínas en todas las comidas. Las proteínas actúan como “supresoras del apetito”, y pueden ser nuestras aliadas en el control del apetito.
  • Prohíbete azucares simples, y si sucumbes a ellos, asegurate de que estén mezclados con otros alimentos.
  • Consume alimentos ricos en fibra. La fibra sumada al agua nos puede resultar saciante.
  • Haz cinco comidas diarias. Hacer comidas repartidas a lo largo del día, puede ayudarnos a no sufrir hambre.
  • Haz ejercicio. Ayuda a regular el apetito y controlar el hambre y la grasa almacenada (por no mencionar el consumo de calorías y el aumento del volumen muscular).

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Imagen: perderpesocuestamenos.com

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