Aumentan las autoagresiones en los varones y preadolescentes chilenos

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Psiquiatras están en alerta:
Aumentan las autoagresiones en los varones y preadolescentes chilenos

Jueves 7 de febrero de 2008

Sentirse incomprendido y muy angustiado son motivos por los que los jóvenes y preadolescentes deciden automutilarse.

Desde los 11 años se provocan cortes en brazos, abdomen y piernas. Los blogs y videos en internet sobre el tema podrían generar un efecto de imitación, dicen los expertos.

AMALIA TORRES

“A mi familia no le intereso, mis amigos me dejaron cuando les conté. ¿Algo más? Es muy moralista decir que cortarse está mal. Yo lo hago”.

Éste es sólo uno de los posteos que “Ellocohaedo” -como se autodenomina este joven en internet- escribe bajo un video que intenta
crear conciencia sobre el peligro de las automutilaciones.

Él también subió un video, pero en el suyo aparece infiriéndose una herida en el antebrazo y luego mostrándola a la cámara.

Para los expertos, el caso de Ellocohaedo no es aislado: “Estamos bastante preocupados por las autoagresiones. Vemos que ha aumentado la prevalencia en consultas, hospitales y clínicas”, dice la psiquiatra y presidenta de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia (Sopnia), Marcela Larraguibel.

La doctora María Alicia Espinosa, psiquiatra infanto-juvenil de la Clínica Santa María, también sabe de esta alza: “Vemos esto todos los
días, no es aislado. Y aunque la tendencia es mayor en mujeres, cada vez es más frecuente recibir pacientes varones e incluso niños de 11 y12 años”.

“El problema es que, generalmente, entre los hombres las patologías psiquiátricas tienen un contexto de mayor grado”, advierte la psiquiatra de la Unidad de Adolescencia de la Clínica Alemana, Mailín Ponce.

Y agrega: “El 35% de los y las adolescentes que llegan a verse es por conductas de este tipo. Pero hay que considerar que está subdiagnosticado porque muchos jamás lo revelan y nadie se da cuenta”.

Las quemaduras y heridas, provocadas con cuchillos cartoneros, hojas de afeitar, vidrios e incluso con las propias uñas, se ocultan generalmente en los muslos, brazos y abdomen.

Cambiar de dolor

Para pasar inadvertidos, los jóvenes usan pulseras, pañuelos, poleras de manga larga, y evitan los shorts y trajes de baño.

¿Por qué llegan a hacerse estas heridas? “Para aliviar un momento de mucha angustia, de un dolor interno. Dicen preferir que los invada un dolor del cuerpo a un dolor del alma”, señala la doctora Espinosa.

Las situaciones que pueden gatillar estos momentos de angustia son variados, y pueden ser una pelea entre los padres o no conseguir permiso para salir.

Los expertos también advierten sobre las páginas en internet que relatan experiencias sobre este tema. “De alguna manera, en los adolescentes más vulnerables puede haber efecto de imitación. Los jóvenes de edades más tempranas tratan de ser aceptados en distintos grupos. También son vulnerables los que tienen trastornos de conductas alimentarias y los que abusan de sustancias”, dice la doctora Larraguibel.

Para la psiquiatra Mailín Ponce, por su parte, la información que se puede encontrar en los sitios webs, más que buscar adherir a una moda, puede darles ideas sobre cómo sobrellevar los malos momentos: “Si a él le resulta, por qué a mí no, se preguntan”, precisa la experta.

La red también permite que los jóvenes expongan masivamente sus fotos de automutilación, una tendencia que es cada vez más común. “Me han  tocado pacientes que suben sus fotos al fotolog como una forma de mostrarse sufrientes, pero también valientes al hacerse estas heridas en el cuerpo”, dice la psiquiatra infanto-juvenil María Alicia Espinosa.

Sin embargo, los expertos coinciden en que no importa si el joven se produce los cortes en la intimidad de su habitación o si sube las fotos a internet. En cualquier caso hay que estar alerta.

“Aunque los cortes sean superficiales, es decir, llamados de atención, no hay que dejar de valorarlos”, advierte la doctora Espinosa.

Además, es clave no retar al joven, pero sí iniciarlo lo antes posible en un tratamiento y mantenerlo en el tiempo.

“La familia no siempre tiene la energía o la sabiduría de persistir en un tratamiento. Hacen la intervención inicial y si el joven se mantiene rebelde, los padres se frustran y muchas veces abandonan”, señala Espinosa.

Pistas para saber si el hijo está en estos pasos es ver el grado de integración que tiene con sus amigos, si se nota contento y mantiene una buena comunicación con los padres, precisa la doctora Ponce. “Si se le ve aislado, ensimismado, le cuesta contar sus cosas, tiene alteraciones en el apetito y baja el rendimiento escolar, habría que tener especial cuidado”.

Cuidado desde la infancia

La escasa vida familiar y la falta de vínculo con los padres en los primeros años de vida llevan a que los niños se puedan convertir en adolescentes que no sepan cómo manejar adecuadamente la angustia.

“En general son chicos más bien solos, que se han desarrollado en ambientes de poca estimulación y contención. Muchas veces han sido ‘abandonados’ por padres que trabajan mucho y no se arraigan a un solo cuidador, porque los cambian mucho”, explica la psiquiatra infanto-juvenil de la Clínica Santa María, María Alicia Espinosa.

Además, suelen ser niños que presentan muchas pataletas, que en el período escolar les cuesta aprender, y que necesitan mucho apoyo de los demás.

Cifras

4% de la población adolescente en EE.UU. se realiza autolesiones reiteradamente. Cerca del 25% recurre a este método de manera aislada.

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