Niños pehuenches se toman la cordillera

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Niños pehuenches se toman la cordillera

Las veranadas son las largas jornadas estivales en que la ?gente del 
pehuén? trepa la cordillera en busca de piñones y forraje. Una 
innovadora iniciativa hoy permite a los pequeños indígenas acompañar a
 
sus padres. Mientras los adultos trabajan, ellos reviven junto a 
monitores sus más ancestrales rituales.

Por siglos, la “gente del Pehuén” desarrolla una economía tradicional 
de subsistencia, que le da una suerte de característica nómada, con 
circuitos estacionales precisos: “invernadas”, cuando se ubican cerca 
de los ríos y esteros; y las “veranadas” para cuando mejora el clima y
 
se desplazan a la cordillera para recoger piñones (fruto de la 
Araucaria), leña y forraje para sus animales.

Este rito primordial de su economía, les permite obtener lo básico 
para subsistir en invierno, ya sea a través del consumo del piñón en 
variadas formas, o con su venta o trueque. Pero también, es parte de 
la formación del pueblo y sus niños.

Sin embargo, por décadas, las difíciles condiciones del traslado en 
las veranadas llevó a que muchas familias dejaran en el llano a los 
pequeños pehuenches, en una situación casi de abandono.

Desde 1994, la Fundación Integra, dirigida por Loreto Amunátegui, 
incorporó a sus programas el acompañamiento a las familias pehuenches 
en este traslado a la cordillera, de tal manera que los niños pudieran
 
ir con sus padres, recibir la instrucción de sus ancestros en este 
recorrido y también mantener su educación “formal”, en este caso 
bilingüe.

Pehuenche y monitora

Ufelia Camargo conoció de niña pehuenche el transitar de las 
veranadas; hoy, con su esposo Andrés Inostroza, sus tres hijas y su 
nieta, siente que poder realizar esta actividad con el apoyo de 
Integra, las tías y las monitoras “es una ayuda muy grande. “Los niños
 
van con nosotros, nos quedamos de enero hasta mayo, no vamos a 
turistear, vamos a trabajar y tenemos a los hijos con nosotros”.

Recuerda que de esta forma “los niños no pierden el contacto con sus 
compañeros, su educación y la cultura sobre todo, porque ellos 
practican lo que significa nuestra cultura, se le enseña por ejemplo 
el idioma”.

Cada mañana, las familias que han llegado al “ruco” instalado en la 
cordillera, se levantan a las seis y a las siete, preparan a sus niños
 
para dejarlos, a más tardar, a las nueve con las tías de Integra. 
“Tomamos desayuno todos juntos, que es lo mejor”, relata Ufelia, quien
 
el año pasado fue monitora. Padres y madres siguen luego a sus sitios 
de cosecha y los infantes inician su jornada de juegos, pintura y una 
serie de actividades al aire libre, hasta pasado el medio día. Después
 
de almuerzo, los niños y niñas continúan su instrucción y pasadas las 
cuatro de la tarde, se vuelven a reunir todos para iniciar el regreso 
al ruco a descansar.

Este 2008, la veranada con Integra se inició el 11 de enero y 
terminará a fines de abril. En ella participan cerca de 100 niños de 
los jardines El Naranjito, Mallín, El Treile y Pedregoso de esta 
institución, en Lonquimay.

“Se buscó una forma, un método, se conversó con la comunidad, con sus 
autoridades, con los papás, para establecer cómo podemos seguir 
trabajando. La Presidenta Bachelet es la que quiere que estemos en el 
terreno y que no haya discriminación en el acceso a la educación, en 
ninguna parte. Y eso es lo que estamos haciendo, colaborando con el 
programa educativo adaptado a esta realidad, a las culturas, a este 
entorno maravilloso, trabajando juntos”, destaca Loreto Amunátegui.

Cuando se acerque el invierno, la familia pehuenche bajará y esperará,
 
que esta vez sea cargada de sustento. El llano recibirá a los niños 
preparados para las veranadas que vendrán.

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