Gobierno e Iglesia colombianos buscan canje humanitario

La Nacion.cl

Gobierno e Iglesia colombianos buscan canje humanitario

Luego de reunirse con las dos mujeres liberadas por la guerrilla, el 
Presidente colombiano Álvaro Uribe señaló que está dispuesto a crear 
una comisión humanitaria para cuidar la salud de los rehenes, mientras
 
la Iglesia admite contactos con los rebeldes.

Ha pasado una semana desde la liberación de Clara Rojas y Consuelo 
González, y mientras la sociedad colombiana se alegra por el emotivo 
reencuentro con sus familias -en especial de Rojas con su hijo 
Emmanuel, nacido en cautiverio-, el Gobierno de Álvaro Uribe busca 
caminos para negociar un acuerdo humanitario mayor.

En una conferencia de prensa, el Mandatario colombiano señaló ayer 
estar dispuesto a crear una comisión que visite a los secuestrados, 
tras conocerse la deteriorada condición de los cautivos mediante las 
evidencias que la parlamentaria González trajo desde la selva. “Estas 
nuevas pruebas, que más de supervivencia son pruebas de tortura, nos 
ha llevado a considerar la posibilidad de buscar una comisión 
humanitaria que entre a cumplir esa tarea (examinar estado de salud de
 
los rehenes)”, afirmó Uribe, quien se reunió con las dos liberadas la 
noche del martes.

Las cartas y fotografías entregadas por González muestran que los 
militares y policías cautivos son encadenados al cuello, y que todos 
ellos han pasado por estados críticos de salud. Las FARC mantienen 
secuestrados a un grupo de 44 personas que considera “canjeables” por 
unos 500 guerrilleros presos. Entre estas personas se encuentra la ex 
candidata presidencial franco-colombiana Ingrid Betancourt.

Los esfuerzos del Gobierno colombiano se encaminan a lograr un canje 
humanitario mediante la desmilitarización de un corredor de 150 
kilómetros cuadrados en una zona despoblada, durante treinta días y 
con observadores internacionales. Para ello ha instado a la Iglesia 
Católica a llevar a cabo las negociaciones, luego de la suspensión de 
la mediación del Presidente venezolano Hugo Chávez en noviembre, ya 
que el Ejecutivo colombiano no desea que retome su rol negociador.

El clero colombiano explicó ayer que se ha puesto en contacto con la 
guerrilla. “Lo estamos llevando adelante con una discreción que es 
fundamental en estos casos”, precisó el presidente de la Conferencia 
Episcopal, Luis Augusto Castro.

Sin embargo, dicha mediación fracasó en diciembre, cuando las FARC 
tildaron de “improvisada” la propuesta del Gobierno. La guerrilla 
prefiere que Chávez medie en el conflicto, quien ha declarado incluso 
que se borre de la lista de grupos terroristas a las FARC. Chávez dijo
 
ayer que insistirá en promover un proceso de paz entre el Gobierno 
colombiano y las FARC “aunque protesten y protesten” desde Bogotá.

Los guerrilleros exigen el “despeje” por 45 días de dos municipios en 
el suroeste del país, donde viven unas 120 mil personas, lo cual ha 
sido enérgicamente rechazado por la administración de Álvaro Uribe, 
sobre la base de la fracasada experiencia de su antecesor, Andrés 
Pastrana, considerando que el grupo subversivo usará la zona para el 
narcotráfico, el rearme y el ocultamiento de rehenes.

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