Lo siento, no puedo ser tu madre

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La Nacion.cl

Lo siento, no puedo ser tu madre

En 2006, 584 mujeres llamaron al Sename para consultar cómo ceder a sus hijos en adopción. Niñas de sólo diez años. También mujeres sobre los 40. No son las únicas. Otras los abandonan en calles u hospitales, como ocurrió recientemente en Angol. Embarazos no deseados, pobreza y soledad están tras su decisión.

Dio nombres falsos para ingresar al Hospital de Angol. Estaba a punto de dar a luz. Por eso se obvió el hecho de que no portara cédula de identidad. Su hijo nació sano. Lo tuvo en sus brazos, lo acarició, lo abrigó, lo amamantó, lo dejó en su cuna y se fue del recinto asistencial sin mirar atrás.

Este caso de abandono -que tiene a la policía en busca de la madre reabrió el debate sobre el derecho a no querer o no poder ser madre.

En Chile abandonar a un hijo -aunque sea en un lugar seguro como un hospital- se paga hasta con cinco años de cárcel. Ello sin contar con  el peso de un juicio social implacable.

José Antonio Rivera, sociólogo y jefe de desarrollo e investigación de la Fundación San José para la Adopción, dice que si se pone como centro al recién nacido, el abandono en lugares públicos es una práctica que siempre deja, en mayor o menor medida, en riesgo al niño.

“Por eso, una penalización severa viene a desincentivar esta salida irresponsable al embarazo no deseado”.

Sin embargo, considera que tal respuesta tiene un inconveniente: la penalización por sí misma no resuelve el problema de fondo. “Hay una mirada algo economicista, pues pone el acento en los incentivos más inmediatos que mueven a las personas. Como fundación, en cambio, proponemos una transformación cultural que ubique la adopción como una alternativa real al embarazo no deseado. Para eso hay que desterrar el prejuicio que cae sobre las mujeres que ceden sus hijos en adopción, y también aprender a valorar a la familia adoptiva como otra forma de hacer familia”.

Igual piensa Pilar Landerreche, directora de la Fundación Chilena de la Adopción, quien hace hincapié en el tema del juicio social. “Hay un contexto que se desconoce. En el caso de esta mujer (Angol) ella tuvo la delicadeza de dejarla en un hospital. Podría haber abortado, pero le ofreció lo mejor que pudo ofrecerle. Antes de juzgar hay que conocer la situación”, dice.

Solas y sin dinero

El tema no es menor. Sólo en 2006, según el Servicio Nacional de Menores, 584 mujeres solicitaron información de cómo ceder a su hijo en adopción, entre ellas niñas de 10 años. De todas las que consultaron sólo un 11,3% entregó finalmente a sus hijos. El resto no lo cedió, al menos, por esta vía.

Se trata en su mayoría de mujeres solteras (77,4%), cesantes (25,9%), estudiantes (25,9%) o dueñas de casa (17,8%). No hay figura paterna responsable, aunque no es la principal razón. Tener un “hijo no deseado” (41,8%) y la falta de dinero y apoyo familiar son los motivos más mencionados (ver infografía).

“El que una mujer perciba su embarazo como no deseado se debe a un conjunto de razones difíciles de distinguir o separar, ya que es un fenómeno -como casi todos los sicosociales- de origen multicausal. Teniendo esto en mente, son muchas las motivaciones consignadas por las mujeres para ceder su hijo en adopción, entre las cuales se cuentan motivos económicos, ausencia de pareja estable, falta de apoyo familiar y la interferencia de la posible maternidad con su proyecto de vida.

Otra causa de gran relevancia sería la incapacidad de vincularse afectivamente con el bebé, de generar grados importantes de apego con el niño en gestación, debido a que en su propia historia vital existen modelos de interacción familiar deficitarios y poco empáticos”, dice Rivera, quien acaba de lanzar el libro “La adopción en Chile. Una mirada a sus protagonistas”.

“Engorrosa adopción”

El problema es que para algunos la adopción está lejos de ser un proceso facilitador, que ayude a la madre. Así lo cree la sicóloga Nadine Schramm, autora de la tesis de investigación “Mujeres en conflicto con la maternidad. La entrega de un hijo en adopción o la  transgresión del ideal materno”, del departamento de Sicología de la Universidad de Chile.

Schramm describe el sistema, que califica, como engorroso: “Le piden a la madre inscribir y reconocer legalmente al hijo, para luego dejarlo en elhospital. De allí el niño es reubicado en un hogar de protección”. En rigor se le pide que lo abandone legalmente. Scharmm dice que no existe un procedimiento especial para ceder a un hijo en adopción. “La figura que legalmente se impone es la del abandono. No basta con la declaración de voluntad de la cesión por parte de la mujer. De hecho el juicio es básicamente en contra de ella”.

En ese sentido la sicóloga dice que debería simplificarse el trámite de adopción y que debiera existir una institución que no sólo vele por los derechos de los niños -como es hoy- sino también por el de estas madres.

Scharmm también critica que estas mujeres sean tratadas implícitamente como incapacitadas por el sistema. “Aquí en Londres (donde la experta hace un postitulo) leí la semana pasada de un caso en que una mujer que decidió entregar su hijo en adopción (allá el aborto es legal, hoy se discute si su límite de 24 semanas sea muy alto). Y básicamente ocurre lo mismo que en Chile.

Los jueces deciden consultar a los padres de la mujer (de 25 años) si quieren quedarse con el bebé. Si  ellos no quieren o pueden, se consultará al padre de la guagua, quien no sabe de su existencia. Es decir, nadie respeta la decisión de la madre de entregar a su hijo. ¿Por qué la adopción sería la peor alternativa para el niño?”, se pregunta.

La sicóloga dice que el sistema de alguna forma pide que los padres rectifiquen la decisión de su hija. “Pero creo que una mujer adulta, debería poder decidir si ser tratada meramente como hija de sus padres. En este sentido, no es el texto legal el que explícitamente  diga que esta mujer es incapaz de tomar esa decisión. Pero claramente  está implícito en los procedimientos legales”.

El sociólogo de la Fundación San José, sostiene que debido a que  desvincularse de un hijo es un proceso complejo y definitivo, se le otorga a las mujeres todas las garantías para que decidan de la manera más libre, informada y responsable posible. “Se intenta asegurar una  elección consciente, que le permita dimensionar el alcance de la decisión que está tomando, lo que obviamente exige un tiempo adecuado.

Sin perjuicio de ello, nuestra experiencia dice que los períodos de permanencia de los recién nacidos en Casa Belén -hogar donde se encuentran transitoriamente los niños en proceso de adopción- se han ido acortando significativamente, lo que demuestra que el proceso legal también es más ágil y expedito que antes”.

Algo que Scharmm no niega, pero que -a su juicio- no es suficiente. “Desde la implementación de los tribunales de familia se ha acortado el tiempo de decisión de la mujer considerablemente. Pero que sea más  expedito no significa que sea más fácil para la mujer. La citación a tribunales de los parientes, que según la ley pueden ser hasta de tercer grado, puede implicar mucha demora. Porque al final, la decisión no es de la mujer sino de su familia”, remata. LN


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Alejandra Mujica
Coordinadora de Información Pública
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Amnistía Internacional – Chile
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Imagen: soloinstantes.com

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