Alimentos funcionales ¿funcionan?

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¿Tienes un ritmo de vida ajetreado? ¿Puede que no tengas una dieta sana y equilibrada, tal como te gustaría? ¿No tienes tiempo para cocinar de forma saludable? ¿Te sientes cansado? ¿Crees que puedes tener algún déficit en tu dieta?

El ritmo frenético de la sociedad en la que vivimos hace que no le prestemos atención a nuestra alimentación y que ésta se haya convertido en una dieta carente en la que no encontramos todos los nutrientes necesarios. Dada esta necesidad, las empresas de la alimentación han generado lo que llamanos alimentos funcionales.

Podríamos definir a este tipo de alimentos como aquellos alimentos que a parte de constituir un nutriente, nos aportan un gran beneficio a nuestra salud. Entre ellos podemos nombrar el Omega 3 o el ácido linoléico conjugado, coadyuvante en las dietas bajas en grasas.

Acido linoléico conjugado

No hace mucho podíamos leer en el “Journal of Nutrition” que “varios estudios han puesto en evidencia la capacidad del ALC de reducir la grasa corporal, por lo que se ha considerado la posibilidad de utilizar suplementos de este ácido como tratamiento y prevención de la obesidad”.

Fuentes de este ácido son la grasa de la leche, la mantequilla, el queso y en casi todo tipo de carne. Las comidas ricas en ALC contienen 7 miligramos por gramo de grasa. Diversos estudios han demostrado que el uso de ácido linolénico conjugado (ALC) en ratones de laboratorio hace que disminuya su masa grasa sin verse afectada su masa magra, es decir, su músculo. Del 5 al 14 % de los ratones estudiados vieron aumentada su masa muscular.

Los expertos concluyen diciendo que “las propiedades del ALC son cercanas al aceite de pescado (Omega 3), pero ALC es más potente. El aceite de pescado es más barato, pero el efecto estimulante en las hormonas es limitado por otras grasas, por lo que actúa mejor cuando se está haciendo una dieta baja en ingesta de grasas”.

Glucomanana

Esta fibra proviene de un arbusto oriental. Se trata de una fibra hidrosoluble que tiene la capacidad de hincharse hasta 200 veces su volumen original y aportando viscosidad al bolo fecal. Por tratarse de una fibra increíble, nos puede ayudar en casos de estreñimiento, sobrepeso, hipercolesterolemia, altos niveles de glucosa en sangre.

Coenzima Q10

Hablamos de una sustancia esencial para nuestras vidas que nos ayuda a que cada una de nuestras células produzcan energía permitiéndolas vivir más tiempo.

Dada su importancia para la vida, la coenzima Q10 ha sido enormemente estudiada y se dice de ella que puede proteger al organismo de los radicales libres, optimizar nuestro sistema inmunológico, prevenir enfermedades cardíacas y obesidad, entre otras muchas.

Esta coenzima resulta conveniente para personas que practican algún deporte y personas a dieta hipocalórica dado que resulta un ser un gran antioxidante y ayuda a convertir los alimentos en energía.

L-Carnitina y Acetil L-Carnitina

Esta sustancia actúa cuando la capacidad de síntesis del organismo resulta insuficiente para satisfacer las necesidades biológicas. Su acción principal es el transporte de grasas hasta el interior de las células, donde son “quemadas” y transformadas en energía que el organismo necesita para su funcionamiento.

Fuentes de L-carnitina son: los lácteos y las carnes rojas. La dosis usual es la que suele indicar el fabricante, aunque lo ideal es que consultemos a un especialista de nuestra confianza, dado que muchos fabricantes recomiendan dosis excesivas. La dosis habitual es de 500 mg de L-carnitina de 30 a 60 minutos antes de las comidas con agua o un zumo, en ayunas o antes de hacer el esfuerzo (½ hora antes mínimo) hará que las grasas sean utilizadas para producir más energía. No hay ningún estudio que concrete que exista algún efecto adverso en el uso de la L-carnitina.

Algunos expertos apuntan que puede ser contraindicado si se usa al mismo tiempo un medicamento llamado Allopurinol (droga que bloquea la producción de ácido úrico por el organismo).

EPA (Acidos Grasos Omega 3)Los omega-3 son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga que no pueden ser sintetizados por el organismo, por lo que se denominan “esenciales”. Tienen una destacable función vasodilatadora y reguladora de la pared de los vasos sanguíneos (venas y arterias), es decir, protege nuestro corazón y nuestro sistema ciruculatorio. Además, son precursores de las prostaglandinas, los tromboxanos y los leucotrienos, por lo que juegan un rol fundamental en el organismo, ya que están implicados en el desarrollo del sistema nervioso, la regulación de la presión sanguínea, la acción de otras hormonas, algunas acciones anti- inflamatorias y ciertos mecanismos de defensa. Reducen el nivel de triglicéridos contenidos en el plasma.

La Asociación Americana del Corazón ha actualizado recientemente las pautas para llevar una dieta sana y entre sus novedades, recomienda consumir dos raciones semanales de pescados ricos en las grasas denominadas omega-3.

Los ácidos grasos omega-3 se encuentran principalmente en el pescado azul (sardina, salmón, arenque, atún, bacalao…) y/o suplementos nutricionales.

M. Lagunilla

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