50 femicidios: la violencia intrafamiliar requiere acciones concretas

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Amnistía Internacional está alarmada por el incremento de la violencia intrafamiliar en Chile y en particular la que sufren las mujeres. Cincuenta casos de mujeres asesinadas en el curso de 2007 son un indicio extremadamente preocupante.

En algunos casos, como lo ocurrido a Katherine Casas Cordero – Méndez (26) quien fue degollada por su pareja en la comuna de Maipú, el día 22 de septiembre de 2007, hay una tardanza excesiva de los tribunales correspondientes en otorgar protección a las víctimas. En este caso ya se había hecho una denuncia por violencia intrafamiliar al Primer Juzgado de los Tribunales de Familia el día 1 de julio de este año, y la audiencia se realizaría el 13 de octubre.

La violencia doméstica constituye una violación de derechos humanos y como tal el Estado debe adoptar todas las medidas para combatirla.

La Agenda de Derechos Humanos para el Bicentenario, que impulsa Amnistía Internacional, con apoyo de una treintena de distintas organizaciones señala que el Estado de Chile tiene el deber de “Garantizar a las personas afectadas, en todos los casos de violencia, un pronto acceso a la justicia, la reparación de las consecuencias de estos actos y la prevención de nuevas violencias. Debe prestarse especial atención a las situaciones de violencia que viven muchas mujeres en Chile, especialmente cuando proviene de sus familiares o sus parejas, cualquiera sea su sexo”.

La violencia doméstica constituye una violación de derechos humanos y como tal el Estado tiene la obligación de adoptar todas las medidas conducentes a eliminar lo que parece ser un comportamiento social aprendido.

Amnistía Internacional pide que la Ley de Violencia Intrafamiliar se adecue a estos estándares de protección de derechos humanos:

  • Cumplimiento de la ley: Todos los aspectos de capacitación de funcionarios/as, medidas de protección, entre otras, que ya están establecidas, deben hacerse efectivas;
  • Regular el delito de violencia doméstica o maltrato habitual desde el comienzo hasta el fin (hoy el maltrato moderado es regulado por la ley, en el resto de los casos se remite a otros delitos, establecidos en la legislación penal);
  • Establecer una alerta temprana para lograr una protección efectiva (antes de denunciar pasan -en promedio- 7 años, por lo tanto no se trata de un caso aislado);
  • Velar por el cumplimiento efectivo de las medidas de protección o cautelares;
  • Regular el delito de acuerdo a su gravedad, estableciendo penas que revelen que la sociedad condena estos atentados;
  • Remitir el tratamiento a una única institución. Actualmente son competentes los Tribunales de Familia y el Ministerio Público, sin la coordinación necesaria.
  • Asegurar los recursos necesarios: Las instituciones encargadas deben contar con los recursos adecuados y suficientes.
  • Apropiada y suficiente coordinación con la Policía y Servicios de Salud (primer lugar al que llegan muchas mujeres agredidas)

La violencia contra las mujeres es una vergüenza para los derechos humanos; sin embargo, en muchas sociedades la respuesta es el silencio, la apatía o la falta de interés de las autoridades. La inacción convierte a estas sociedades en responsables y cómplices de la violencia.

Más información sobre la Agenda de Derechos Humanos para el Bicentenario: www.amnistia.cl/bicentenario

Más información sobre la campaña “No más violencia contra las mujeres”:

http://web.amnesty.org/actforwomen/index-esl

Equipo de Comunicaciones
Amnistía Internacional – Chile
www.amnistia.cl
Entérate, indígnate y actúa

Imagen: https://www.facebook.com/feministas.acidas.contra.censura.machista

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2 comentarios de “50 femicidios: la violencia intrafamiliar requiere acciones concretas

  1. centinela66 dice:

    Efectivamente la sociedad chilena se ha transformado bruscamente en los últimos años y nuestro sistema patrialcal se ha visto quebrantado por una mayor participación de la mujer en roles que hasta hace poco eran exclusivo de los hombres, esto a exacerbado violentamente los ánimos de forma transversal y ha producido un grado de desequilibrio tremendo, explicable pero inexcusable en sus resultados. Sumado a la mayor difusión mediática, que ha puesto en evidencia lo que probablemente ha existido mucho tiempo y que sin lugar a dudas se ha incrementado.

    Siento que Chile está en un proceso de aceptación propia y de valores y disvalores no claros, pareciera que lo malo es bueno y viceversa. Somos como un adolecente y las instituciones se han quedado atrás no sabiendo recoger el sentir popular, especialmente el poder legislativo y el judicial, lo que repercute como siempre en los socialmente más débiles.

    El Centinela

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