Vaciar base naval de Guantánamo es difícil

8 de agosto, (AP) – El centro de detención estadounidense en Bahía de Guantánamo tiene casi la mitad de los prisioneros del máximo que llegó a albergar en el 2003, pero Washington busca vaciarlo aún más. Las autoridades estadounidenses esperan entablar juicios contra menos de una cuarta parte de los 360 hombres detenidos en la aislada base de la Armada, ubicada en Cuba. El resto se encuentra en el limbo. Se les considera demasiado peligrosos como para ser liberados, provienen de un país que no los aceptará de vuelta, o al que Estados Unidos no puede deportarlos legalmente debido a temores de que puedan padecer violaciones a sus derechos humanos. El resultado es que los detenidos son liberados esporádicamente en pequeñas cantidades a pesar de la creciente presión mundial para clausurar el centro de detención, y a los deseos estadounidenses de reducir la población de la base a un pequeño grupo de unos 200 terroristas acusados y extremistas islámicos. “Estados Unidos ha creado un lío y es muy difícil salir de este lío”, dijo Jennifer Daskal, abogada en Washington para la organización Human Rights Watch, que está en campaña para evitar que unos 50 detenidos sean enviados a países donde podrían enfrentar torturas u otro tipo de abusos. Gran Bretaña dio un paso el martes para agilizar la solución del problema cuando el primer ministro Gordon Brown pidió la liberación de cinco personas en Guantánamo que residían en territorio británico. Bajo su predecesor, Tony Blair, el gobierno de Londres había dicho que no estaba obligado a aceptar detenidos que no eran sus ciudadanos. Hace meses el ejército aprobó la liberación de uno de los cinco, el jordano Jamil el-Banna. Su abogado, Clive Stafford Smith, dijo que espera que partirá “muy pronto”.La demora no es inusual. Los paneles militares de evaluación han determinado que 80 detenidos ya no representan una amenaza para Estados Unidos y sus aliados y pueden ser liberados. Pero para 75 de los hombres, o los países donde nacieron no los aceptan o provienen de naciones donde Estados Unidos no puede enviarlos de acuerdo con el derecho internacional, porque es “más probable que no” que sean torturados, dijo el comandante de la Armada Jeffrey Gordon, portavoz del Pentágono.”La repatriación ha sido extraordinariamente difícil”, agregó Gordon.

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