Espionaje alemán en Irak

  4 de agosto, Berlín (EFE).- El procedimiento judicial abierto contra 17 periodistas en Alemania por publicar documentos confidenciales sobre las actividades de los servicios secretos ha provocado la reacción de protesta de destacados colegas de profesión y de los políticos de la oposición.Reporteros sin Fronteras (RSF) ha dejado por escrito su queja en un comunicado «porque los periodistas no deben ser equiparados con delincuentes». La Asociación de Periodistas de Alemania también se ha sumado a la crítica por lo que consideran un ataque a la libertad de prensa e intento de intimidación contra representantes de los principales medios del país.El impulsor de las diligencias, emprendidas paralelamente por las Fiscalías de Berlín, Hamburgo y otras ciudades alemanas, fue el presidente de la comisión investigadora de los Servicios Federales de Información -BND-, el conservador Siegfried Kauder. Según la televisión pública alemana, ARD, Kauder podría haber lamentado los «agujeros» existentes en esa comisión -integrado por miembros de todas las fuerzas parlamentarias-, dadas las frecuentes filtraciones a la prensa. «De pronto parece que la comisión investigadora es un queso suizo. Se leen más informaciones en la prensa sobre sus actas que en la propia comisión», atribuye la ARD a Kauder.

Las diligencias alcanzan, además de a periodistas de Berliner Zeitung, Die Zeit, Der Spiegel, Süddeutsche Zeitung y otros medios de comunicación, a los presuntos «informante» de los periodistas investigados. Es decir, alguno o algunos de los diputados integrantes de la comisión, aunque no se ha especificado de quién o quiénes se trata.

Entre los escasos nombres de los investigados que han trascendido se encuentra el del director del semanario Der Spiegel, Stefan Aust, porque él mismo lo ha desvelado al sumarse a las protestas por las acciones judiciales.

Espionaje alemán en Irak

La comisión parlamentaria sobre el BND tiene como cometido investigar el proceder del espionaje alemán en la guerra de Irak, vuelos secretos de la CIA, cárceles secretas de EEUU y presuntos secuestros de sospechosos.

Entre esos casos se encuentra el del alemán-libanés Jaled Al Masri, quien presuntamente fue secuestrado en Macedonia y pasó varios meses en una cárcel de Afganistán, y el del turco nacido en Alemania Murat Kurnaz, quien pasó cuatro años en Guantánamo.

Hace unos meses desató ya cierto revuelo la investigación seguida contra tres periodistas de Stern y Financial Times Deutschland por sus informaciones sobre el caso de Al Masri.

Desde Reporteros sin Fronteras se destaca que «es deber de los medios de comunicación investigar y dar a conocer cualquier información que contribuya al interés general».

La organización insiste en que «es fundamental que el legislador proteja eficazmente el secreto de las fuentes, pilar del periodismo de investigación y de la libertad de prensa».

Reporteros considera más injustificado el procedimiento abierto ahora por la Fiscalía alemana porque el pasado mes de febrero el Tribunal Constitucional de Alemania había condenado un registro a la revista Cícero, encausada por divulgar informaciones confidenciales.

Entonces, el Tribunal Constitucional había señalado que, puesto que la libertad de prensa está inscrita en la Ley Fundamental del país, los registros y embargos a miembros de la prensa «son ilegales si tienen como único o principal objetivo encontrar la identidad de un informador», recuerda RSF.

En esa ocasión, RSF pidió que no se siguiera aplicando a los periodistas el artículo del Código Penal que sanciona la “complicidad en divulgación de secretos de Estado”.   

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