“Los empresarios también hemos cometido errores”

La Nacion.cl

Luis Schmidt, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura

“Los empresarios también hemos cometido errores”
Considerado como uno de los dirigentes más duros al interior de la CPC, el líder de los agricultores admite la inequidad y se niega a defender a los “malos empresarios”, pero advierte que conflictos como los de Codelco y Agrosuper son “ilegales” y exige al Gobierno que ponga “claridad y mano firme”.
 
Desde hace más de tres semanas que un incipiente resfrío afectaba al presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura. Era un resfrío molesto pero leve finalmente. Sin embargo, el miércoles, y poco después de asegurar que los actuales conflictos laborales eran “actuaciones que no veníamos hace 30 años”, el resfrío mal cuidado se transformó en una fuerte gripe que ahora lo tiene en cama. Desde ahí, Luis Schmidt observó estos últimos días la seguidilla de dimes y diretes entre el empresariado y el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, quien llamó a preocuparse por “la mano apretada de algunos” privados, y los incidentes que se registraron en la planta que Agrosuper tiene en Lo Miranda, cerca de Rancagua. Ni siquiera la fiebre que tenía al dar esta entrevista menguó el nivel de sus críticas.

-¿No cree que exageró al decir que los conflictos sindicales le recordaban los años de la Unidad Popular?

-Lo que dije exactamente fue que el nivel al que llegaron estos conflictos, donde no se está respetando la legalidad, me hacen recordar lo que presencié en esos años, cuando todavía era muy joven.

-Pero las movilizaciones y demandas por mejores condiciones de trabajo se dan en cualquier sociedad con Estado de derecho.

-El jueves conversé con los ejecutivos de Agrosuper y me decían que lo más complicado, y lo que ellos no entendían, es que a los sindicatos los estaba asesorando Cristián Cuevas, que es dirigente de los contratistas del cobre. Pero él no tiene nada que hacer con los trabajadores de esta empresa,
es gente de afuera que lo único que busca es crear un clima de conflictividad. Fue eso lo que pasó en Celco, en Codelco y ahora en Agrosuper. Eso nos preocupa. Lo peor es que la CUT está anunciando que también tienen que estar en
alerta los salmoneros, los agrícolas y el retail.

-En los casos de los contratistas de Codelco y Agrosuper, las
movilizaciones se habían anunciado hace meses. ¿Por qué entonces las empresas no se adelantaron a estos conflictos y negociaron antes?

-Es difícil prever esos conflictos cuando son ilegales. Se supone que existe un período establecido para negociar, y el resto del tiempo debiera haber tranquilidad y armonía para producir. Pero no es tan fácil evitar estas situaciones. En el caso de Agrosuper, lo que se hizo fue eliminar el bono de colación porque se abrió un casino, y eso estaba establecido y acordado.

-En general, los trabajadores piden que mejoren sus condiciones laborales. Pero muchos empresarios no están dispuestos ni siquiera a sentarse a dialogar.

-No voy a defender a los empresarios, y menos a aquellos malos empresarios que se niegan a conversar con sus trabajadores y que pudiendo mejorar sus condiciones no lo hacen. Eso lo condenamos por poco ético e irresponsable.
Nosotros en la CPC seguimos dialogando con la CUT y con cualquier central sindical que quiera hacerlo, y eso el Gobierno lo reconoce; por eso la Presidenta Bachelet nombró a esta poderosa comisión para resolver el tema de la desigualdad.

-¿Ustedes reconocen que la inequidad que existe en Chile es tremenda?

-Evidentemente que hay una desigualdad fuerte y es imperativo resolverla. Por eso hay que sentarse a conversar y ver una salida a este problema. Yo ya me he reunido con la Unión Nacional de Trabajadores y con varios sindicatos
agrícolas para buscar una solución a sus demandas. El llamado que nos hizo la Iglesia es poderoso, tenemos que escucharlo y tomarlo muy en serio, porque tiene la fuerza moral para hacer este llamado de atención. Tal vez no
estemos de acuerdo en precisar una cifra para el sueldo ético, pero sí en la necesidad de dialogar.

-¿Cuál es para usted un sueldo ético adecuado?

-Para mí es el salario máximo que puede pagar una empresa sin arriesgar su funcionamiento y su fuente laboral. Cuando los sueldos son bajos es porque esos trabajadores tienen poca productividad, lo que es consecuencia directa de una mala educación; por eso fomentamos fuertemente la capacitación. Pero ahora
estamos cerca del pleno empleo y evidentemente los sueldos van a subir, porque la mano de obra se va a hacer escasa. Eso ya está pasando en algunos sectores del agro.

-En algunas áreas, como en el retail, por ejemplo, los sueldos siguen siendo los más bajos pese a las enormes ganancias.

-No estoy por amparar ese tipo de situaciones y habrá que estudiar que pasa en cada uno de los subsectores. Reconozco que los empresarios también hemos cometido errores, por algo están ocurriendo estas cosas. Yo no estoy
por amparar la desigualdad. Existe un llamado a la conciencia y la mayoría de los gremios ya empezó a buscar una salida a este tema.

-Eso podría costar, porque, como dijo el ministro Andrade, la “mano apretada” de algunos empresarios era de temer.

-Me parece una muy mala salida por parte del ministro y me extrañó mucho, porque él fue a la CPC y tuvimos un diálogo súper fluido. Incluso nos aseguró que él estaba por la negociación colectiva dentro de la empresa, así que no entiendo esta salida. Pero desde el Gobierno hemos visto señales dubitativas en estos temas, porque mientras la Presidenta forma una comisión para dialogar, la Dirección del Trabajo da otro tipo de señales, totalmente
contrarias, amparando actuaciones al borde de la legalidad. Al final, lo que uno descubre es que hay dudas respecto al camino a seguir.

-¿Qué le piden específicamente los empresarios al Gobierno?

-Lo que exigimos es claridad y que ponga una mano más firme. Por ejemplo, cuando los trabajadores se tomaron la exportadora frutícola Pacific Nut se actuó bastante tarde, cuando el daño ya estaba hecho. Ahora llevamos seis días
con una huelga muy violenta en el mayor operador de aves y cerdos, y las autoridades no han sabido poner mano dura. El principal problema está en la imagen de conflictividad que estamos transmitiendo al exterior, lo que incide en el desarrollo de la inversión. Países como Argentina y Brasil están atentos para captar más inversión, adelantarnos y dejarnos atrás. Por eso soy partidario de no agitar las aguas.
-Pero las cifras en inversión, empleo y crecimiento se mantienen en buen pie, a pesar de los conflictos en Celco y Codelco.

-Pero hay que tener en cuenta que las buenas cifras en trabajo e inversión son fruto de cinco o más años de trabajo, y este clima de desorden laboral partió este año. Este país tiene grandes posibilidades de llegar al desarrollo y no
las podemos despreciar cometiendo los mismos errores del pasado. LND

 

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