“Uno no puede reclamarle a la juventud por su falta de oportunidades”

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Israel Salazar Tapia: “Uno no puede reclamarle a la juventud por su falta de oportunidades”
La vida del “Isra” revela la cruda realidad de La Legua

Domingo 29 de julio de 2007

 “No soy una blanca paloma, pero esto comenzó por lo que salió sobre el fiscal”.

Cohabitación permanente con delincuentes y narcotraficantes, familias completas dedicadas al delito, pobreza extrema. Del sorprendente relato del “Isra”, formalizado por asociación ilícita para el narcotráfico y
amenazas de muerte al fiscal regional Alejandro Peña, emerge la verdad acerca de la vida cotidiana en la zona sur de Santiago.

MAURICIO CARVALLO

El “Isra” entra rodeado de cuatro gendarmes al pequeño locutorio del módulo de máxima seguridad y se sienta en una frágil silla de plástico blanco dispuesta frente a otras dos. Al lugar, en el corazón de la CAS, se llega atravesando
interminables pasillos, puertas de “acceso restringido” y rejas de fierro vigiladas por hombres fuertemente armados.

Hasta hace unos días, Israel Humberto Salazar Tapia era, para fiscales y policías, el más buscado y el mayor narcotraficante de la zona sur de Santiago, heredero de varios grupos delictuales. Tiene 27 años, tres hijas de diferentes parejas y un varón en camino (“el futbolista”, le llama). Mide apenas un metro 67, y una cicatriz sobresale como medialuna de su cuero cabelludo.

Fue detenido el 17 de julio en la esquina de Magallanes con Comandante Riesle, en La Legua. El amplio operativo policial que puso fin a sus varios meses de ocultamiento duró 15 segundos y no se disparó un solo tiro, a pesar de
que el “Isra” habría estado rodeado de “soldados”, como se conoce en la jerga a jóvenes protectores armados.

Fue formalizado tres días después en el 12° Juzgado de Garantía, en una sala repleta de efectivos antimotines de Gendarmería, de familiares y amigos. Cargos: tráfico de drogas, asociación ilícita para el narcotráfico y amenazas de muerte al fiscal regional Alejandro Peña, quien dirigió la
investigación próxima a condenar a su familia. Habría contratado a un sicario para asesinarlo. Otras aristas de la investigación: homicidio frustrado en calidad de autor contra cuatro pobladores, posiblemente como parte de una feroz guerra territorial por el dominio del narcotráfico de la zona.

“Nos reímos del fiscal”

-¿Rehúsa declarar ante los fiscales?

-Sí, no quiero hablar todavía. Porque dicen que me tienen pruebas, pero dónde están si en la formalización no las había. Acusan que amenacé al fiscal, pero lo dicen un funcionario del OS-7 y dos inculpados que salieron de la
CAS… Quiero saber primero, porque ni loco para pagar por alguien que me es insignificante.

-¿El fiscal sería insignificante?

-¿De qué le serviría a una persona tan mala, como dicen que soy, amenazarlo o matarlo? -afirma sonriendo y luciendo sus dientes blancos, impecables.

-¿Pero de qué ríe si se le acusa de haber contratado como sicario a un amigo?

-Con él nos reímos todos los días del fiscal. Cómo voy a pagar 30 millones por él; si los tuviera, mejor los gasto en mi hija… Alejandro Peña, a quien no conozco, inventó todo esto para hacer conmigo la campaña para ser nombrado fiscal nacional. Creo que me acusa porque fui el único que no estaba encarcelado.

-La plata no sería suya, se la habrían pasado la banda “Los Cara de Pelota”…

-Me da risa porque se me ha involucrado con ellos. Mi relación viene de mi abuelita y mi papá, y de que me haya criado la madre de uno de ellos. Y me educó bien, porque fui futbolista.

-Además usted tiene mucha plata…

-He explicado de dónde la sacaba: a La Legua llegan a las esquinas muchas personas de todo tipo para preguntar dónde venden droga; yo los recibía, me pasaban 200 mil, 300 mil o 500 mil pesos y me iba con la plata. Y eso
sucedía tres o cuatro veces diarias. Muchos lo hacen así.

-¿Robar a drogadictos no es pecado?

-No, qué pecado va a ser. Tengo que mantener a mi hija. Nunca me dieron la oportunidad tampoco. Hace dos años estuve a punto de firmar como futbolista en O’Higgins; me fue a buscar un señor para probarme, pero no pude porque
tenía órdenes de detención por haber estado metido en La Legua, y se me inculpó con otra gente, ¿me entiende? Me echan la culpa de todo. Ahora mismo se habla de que yo mandaba a toda La Legua y que llevaba los balazos aquí y allá. Pero me fui preso y La Legua sigue igual.

-Como usted puede estar preso 20 años, se produjo vacío de poder y bandas de narcos se disputan el dominio.

-Mentiras… ¡Si yo no soy nadie! Soy una persona común y corriente, he andado por todos los pasajes. Si la policía andaba tan encima mío no me explico por qué no me tomaba si pasaba por el lado de los furgones policiales.

-¿Por qué cayó sin resistencia? ¿Por qué nadie disparó?

-¿Con qué? Si no andaba con armas.

-¿Y los “soldados” que lo protegían?

-Pregunte a la Brico (Brigada contra el Crimen Organizado): si yo estaba parado en una esquina con puros amigos que juegan a la pelota y trabajadores.

-Pero eran menores de edad armados, niños de 15, 16 años…

-¡18!… Eso es mentira, porque no pararon a ninguno de ellos. Si hubiese andado con “soldados” los hubiesen detenido. Aparecí “En la Mira” como el gran narcotraficante de La Legua…, andando en bicicleta. Si hubiesen tenido algo concreto contra mí, está bien, pero nunca me han visto en nada, sólo lo que habla la gente, ya que hay envidia en La Legua.

-¿Envidia de qué?

-De que salíamos siempre campeones y porque me veían bien vestido.”La droga no es culpa de la gente”

-Quise escribir un libro, pero ya no creo que lo escriba… Uno piensa tantas cosas en el aburrimiento de tantos días encerrado; porque sólo pasaba tres horas en la calle. Pasaba encerrado para que no me pillaran. Comencé a volverme alcohólico y también consumí droga. Jamás haría algo que
perjudicara a mis hijas; a ellas les doy otro tipo de educación: no echan ningún garabato. Quiero que sean profesionales, que no pasen todo lo que he pasado yo.

-¿Aparece fácil la droga en La Legua?

-Droga hay en todo el país, en todo tipo de estatus social. Si se investigara a la gente de arriba, allí habría más, pero siempre se ataca a la pura Legua, a la Caro, a las poblaciones. No quieren terminar con la droga porque
está más en la parte alta de la sociedad. Los de arriba culpan a los de abajo para taparse.

-Se le acusa de cuatro intentos frustrados de homicidio…

-Me da risa porque a veces yo estaba escondido en mi casa y escuchaba de la calle que decían que yo estaba peleando más allá. O gente que decía que eran “Los Pila”, mi hermano y yo.

-Su hermano también está preso.

-Pero Paulo era lanza internacional. Trabajaba en Italia. Yo también quise serlo, pero no pude dejar sola a mi hija. Pero no quiero hablar de mi vida sentimental… Después me fui a probar a Colo Colo y me pagaban 30 mil pesos por partido. Como no puedo dejar que mis hijas pasen necesidades,
empecé a hacer lo que le dije: arrancar con la plata para la droga.

-Fue también guardaespaldas de Julio Fuentes Arancibia, “El Vaticano”…

-Nooo. Fuimos amigos porque él también era bueno para la pelota y jugaba en el Audax Italiano.

-Según los antecedentes, en agosto del 2005 disparó a uno de sus enemigos en brazos, muslos y genitales.

-Pero los afectados todavía no ratifican la denuncia, y no porque estén asustados: estoy preso.

-¿Comenzó vendiendo droga como “piloto”?

-(Se ríe) Si nunca he traficado. No soy una blanca paloma; esto comenzó por lo que salió sobre el fiscal.

-Pero no me diga que es inocente y que nunca ha hecho nada malo…

-He delinquido. He robado.

-¿Qué piensa sobre la droga?

-Es mala, pero no es culpa de la gente. Es culpa del gobierno porque discrimina a La Legua, de los políticos. Lo único que sabe hacer la UDI cuando cae un delincuente es ponerle un abogado en contra. ¿Por qué no ayudarlo a tener una oportunidad? Los políticos quieren hacerse fama como sea,
nada más. Lo único que se sabe hacer con La Legua es discriminar.

-Uno no puede reclamarle a la juventud por su falta de oportunidades. Yo hubiera podido ser futbolista, pero no tuve a nadie a quien decirle necesito arreglar primero esto. En La Legua, una población de gente humilde, algunos se tienen que meter obligadamente en lo que no deben. Si por barrer todo un mes la calle te dan 80 mil pesos… ¿Quién vive con eso ahora si el kilo de pan ya vale luca?

LOS “HEREDEROS” Y “LA OFICINA”: Atrapado en la red delictual

Fue el último en caer. Después de que su padre biológico lo abandonó de pequeño junto a su hermano Paulo (“El Pila”, hoy también inculpado de formar su propio grupo narco), su madre, Carmen Tapia Jorquera, convivió con el narcotraficante de la Legua Juan Ramón Reyes, “J.R.”. La historia policial señala que “J.R.”, ya en prisión, los introdujo en el hampa.

Los hermanos Salazar habrían servido como “pilotos” (niños que venden droga) y después como pistoleros a sueldo (“soldados”) de Julio Fuentes Arancibia, “El Vaticano”, sucesor de Manuel Fuentes Cancino, “El Perilla”, uno de los
mayores narcos de La Legua, ambos condenados a 10 años.

Al grupo del “Isra” también le empezaron a decir “Los huérfanos”,porque habría heredado en diciembre de 2005 todo el negocio de “La Oficina”,una de las tres bandas más poderosas del sector sur, cuando sus mayores cayeron presos.

HISTORIAS DE FÚTBOL: De carrete con “Chupete” Suazo

Afirma Salazar Tapia:

-Soy amigo de “Clavito” Godoy, de Mario Soto, del “Chupete” Suazo…

-¿Se refiere al seleccionado nacional, Humberto Suazo?

-Sí, porque jugamos en Católica. También con Lucho Núñez… Todos salíamos a parrandear juntos. Los efectivos de la Brico tienen todo grabado de cuando íbamos a jugar y a la disco. Ellos saben todo. Estábamos ahí, bailábamos un rato… Yo tomaba un poco no más porque no soy muy bueno para eso…Una vez fuimos al Café Vallarta, ellos me invitaban. Después nos íbamos cada uno para su casa.

-Incluso todavía tengo amigos y compañeros que conocí cuando jugaba en Católica: Lucho Díaz; Luchito Jara, que ahora está en Ñublense (poco antes de caer preso me regaló la camiseta del club); Luis Núñez; el mismo “Chupete”
Suazo, los hermanos Álvarez, Huaiquipán, el “Pollo” Arancibia; Nibaldo Rubio,  que es entrenador de la selección femenina para el mundial del 2008. También tengo amigos jinetes del Club Hípico, que fueron citados bien seguido a
las policías debido a mí… Ahí está Nicolás Inda, uno de los mejores jinetes, y que estaba presente en la formalización.

-¿Espera que lo vengan a ver sus amigos futbolistas?

-Los espero porque eran buenos amigos. Ojalá que el “Chupete” me traiga su camiseta desde México.

-¿Qué aspiraciones tiene?

-Poner una escuela de fútbol, que me den alguna oportunidad para hacer algo por los niños. El profesor de fútbol de la UC, Pablo Houston, puede decirle que yo era bueno. Estuve en su centro de formación; me llevaron a los
12 años a vivir allá; me pagaban los estudios. Yo quise hacer un proyecto callejero con Houston, pero no se pudo porque como andaba no se podía. La escuela de fútbol nunca fue apoyada por el gobierno ni la municipalidad. Hace tres
años prometieron hacer el gimnasio infantil, y todavía no ponen ni una viga.

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