Siguen alimentando por fuerza a presos de Guantánamo

20 de julio, Base naval de Bahía de Guantánamo, Cuba (AP).- Dos veces al día en esta prisión militar estadounidense, Abdul Rahman Shalabi y Zaid Salim Zuhair Ahmed son sujetados con una correa para alimentarlos por la fuerza con una sonda que les insertan en su nariz y garganta.

 A través de ese tubo, sus estómagos reciben suplementos nutritivos, mezclados con agua y aceite de oliva para darles más calorías y disminuirles la constipación. Shalabi, presunto miliciano de al-Qaida de 32 años, y Ahmed, de 34 años, se han negado a alimentarse durante casi dos años para protestar por las condiciones de su confinamiento indefinido. En los últimos meses, la cantidad de reclusos en huelga de hambre ha aumentado a 24, y el ejército los alimenta por la fuerza para evitar que mueran. Una investigación de la AP revela una situación que hasta ahora ha permanecido oculta a los ojos del público y no muestra señales de terminar, a pesar de las críticas internacionales.Los reos son atados a una silla de sujeción para alimentarlos, una práctica que se copió a las prisiones civiles de Estados Unidos en enero del 2006. Los presos son supervisados para evitar que vomiten hasta que digieran los suplementos alimenticios. El grupo británico defensor de los derechos humanos Reprieve calificó al proceso como “intencionalmente brutal” y Shalabi, de acuerdo con las anotaciones de su abogado, dijo que es doloroso, “algo que no es posible imaginar. Durante dos años, yo y Ahmed hemos sido tratados como animales”.El gobierno sostiene que al alimentar por la fuerza a los detenidos en una silla de sujeción no busca romper con la huelga de hambre, pero ha tenido ese efecto. Una protesta masiva que comenzó en agosto del 2005 y alcanzó su nivel máximo con 131 detenidos en huelga de hambre en un momento dado, disminuyó a sólo dos: Shalabi y Ahmed. En los últimos meses, sin embargo, la cantidad ha aumentado nuevamente. El ejército no identifica a los huelguistas, bajo el argumento de que sigue normas de privacidad y el deseo de evitar que los presos se conviertan en mártires. Pero la AP pudo identificar a Shalabi y Ahmed, ambos de Arabia Saudí, a través de entrevistas con numerosos abogados de los detenidos y tablas de información detallada del ejército, obtenidos por medio de la ley de libertad de información, que hacen un seguimiento del peso de cada uno de los presos. “No entiendo lo que han conseguido con esto”, expresó a la AP el comandante del centro de detención, el contralmirante de la armada Mark Buzby. “Están vivos y saludables y los vamos a mantener así mientras sigan aquí”. El ejército contabilizó 24 hombres en huelga de hambre, incluyendo 23 alimentados por medio de sondas. Los vigila diariamente y considera aplicar la alimentación forzada cuando alguno de ellos se niega a ingerir nueve comidas consecutivas. Actualmente tienen el peso que les corresponde porque ingieren los suplementos alimenticios a través de los tubos, dijeron los militares. Algunos detenidos han denunciado que resultaron heridos por la reiterada colocación de las sondas, pero el ejército sostiene que utiliza lubricantes y anestésicos locales para aliviar el dolor.

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