“No se trata de poner más policías y más cárceles”

“Queremos ‘deslegualizar’ la discriminación”
José Miguel Jaque
La Nación, Jueves 19 de Julio de 2007 

Están cansados de la exclusión. De ser el blanco predilecto de la
prensa roja. El sacerdote pide educación adaptada a los niños de la población para
que prefieran quedarse en la escuela y no vender droga.

“¿Cómo llegaron? ¿Aceptaron traerlos hasta aquí?”, pregunta el padre Gerardo Ouisse, párroco de la iglesia San Cayetano de La Legua. Su preocupación no es casual. La población está marcada a fuego con imágenes de violencia y drogadicción. A los pobladores se les hace cada vez más difícil encontrar trabajo y más necesario ocultar las raíces. Y desde afuera el rechazo aumenta: hay menos voluntarios para los programas sociales y más choferes se niegan a entrar a la población.

Ouisse trabaja hace cinco años en La Legua y dice que ha sido feliz en ese tiempo. “Por algo me quedé”, dice. Pero esa felicidad se tiñe de cansancio y rabia por la estigmatización que sufre la población desde los ojos que miran desde lejos. “Queremos ‘deslegualizar’ el problema de la discriminación, porque no es solamente La Legua, hay un montón de poblaciones discriminadas”, comenta el sacerdote francés.

Ese trabajo no es fácil. Menos desde hace unas semanas, cuando el programa “En
la mira”, de Chilevisión, dedicó un capítulo para mostrar balaceras, delincuencia y niños drogándose, lo que motivó una carta de respuesta que los mismos pobladores fueron a dejar al canal de Sebastián Piñera. “Las balas que ustedes han mostrado son la huella del fracaso de un proyecto de sociedad”, se leía en la misiva. Para Ouisse, ése es un tema central.

Los sobrevivientes

“Éste es un problema de sociedad, no del Gobierno de turno ni nuestro solamente”, dice y se pregunta si efectivamente nos hacemos cargo en conjunto de ese fracaso. “No es lo que hacemos y la invitación es a reflexionar. La pregunta es cómo arreglamos a La Legua. En poco tiempo nos vamos a sentar, reflexionar y proponer algo. No tenemos la solución en las manos, pero no se trata de poner más policías y más cárceles. Queremos que el sector privado también se comprometa”.

Ouisse evita dar recetas, pero tiene claro que hay un camino: educación para todos los niños de La Legua. “Pero con escuelas adaptadas a ellos y no al revés. Si no logramos entregar educación nunca vamos a salir de esta situación”, dice. “También trabajo. Dios sabe si hay cesantía… Y vivienda digna. Vayan a vivir allá y se van a dar cuenta dónde estamos”, dice levantando la ceja y moviendo la cabeza.

Los niños de La Legua prefieren las calles a las salas de clases y el párroco entrega su dolorosa explicación. “¿Por qué los niños no van al colegio?Porque la escuela no está adaptada a ellos y con el tráfico de droga ganan plata. Es gente que tiene que sobrevivir. ¿Cómo hacer que la escuela sea más atractiva que la droga? Con educación a partir de la realidad de estos chiquillos”.

El sacerdote extiende la invitación a trabajar por La Legua a quienes quieran aceptarla. “¿Qué necesitamos? De partida, otra mirada hacia la gente de La Legua. Una mirada realista, pero de cariño y ternura, no de juicio y prejuicio hacia nuestra realidad”.

En los ojos de Ouisse está esa otra mirada. “Hay cosas tan lindas en esta población. Una universidad hizo una investigación sobre las organizaciones sociales en los sectores poblacionales. Y La Legua tiene más organizaciones sociales y con gente de acá. En la parroquia tenemos comedores cuatros días a la semana. ¡Aquí juntamos hasta 200 personas que tienen hambre y vienen a comer! Eso se hace con trabajo comunitario. Tenemos un centro especial que acoge a niños discapacitados. Y podríamos continuar, pero eso no se muestra porque no vende y también es nuestra realidad”.

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