Los profesores han llegado al extremo de tener palos guardados dentro de la escuela, como medida de defensa

Profesores se suman a denuncias por violencia escolar
La Nación, Miércoles 11 de Julio de 2007 

Este año, 15 docentes de la Región Metropolitana han denunciado agresiones de padres y alumnos. Un fenómeno difícil de detener. Más aún cuando no todos los colegios tienen políticas de convivencia.

Katerinne Pavez M.

Un niño golpeado por sus compañeros en Calama. Un grupo de profesores amenazado por apoderados en La Pintana. Dos profesoras golpeadas por sus alumnos en Puente Alto.

Al parecer, la violencia dentro de la escuela se está transformando en tema recurrente. El Regional Metropolitano del Colegio de Profesores, denunció que
durante el primer semestre de este año, han recibido quince casos de docentes golpeados o amenazados. Su presidente, Jorge Abedrapo, asegura que detrás de esta cifra hay muchos otros casos que no se denuncian, por vergüenza o
temor a represalias.

Uno de estos hechos -según los docentes- sucedió esta semana en la Escuela Juan de Dios Aldea, de La Pintana. “Allí, las agresiones son recurrentes. El establecimiento está inserto en un sector de alta vulnerabilidad, donde los estudiantes son poco apoyados por sus padres”, dicen los profesores. Para ellos, la ley del más fuerte se respira en el interior de las salas de clases y los docentes deben luchar día a día, no sólo para que los niños asistan y aprendan, sino para que los problemas de convivencia no se les escapen
de las manos.

Los profesores han llegado al extremo de tener palos guardados dentro de la escuela, como medida de defensa. La dirigente del gremio en La Pintana,

Jeannette Ortiz, cree que la situación es grave y asegura que han pedido ayuda al municipio, sin mucho éxito.

El alcalde de La Pintana niega que existan los hechos relatados por los docentes. “Los profesores mienten”, dice. “Hablé con los directores de los establecimientos que aparecieron mencionados y dicen desconocer cualquier
denuncia. Yo insto a que los docentes digan, con nombre y apellido, quiénes son y acusen a sus agresores. Sólo ahí podremos tomar cartas en el asunto”.

 Políticas de convivencia

Una de las situaciones que se repite en cada denuncia de maltrato, es la poca claridad respecto a las medidas que se deben adoptar luego de que éste se produce al interior de la escuela. En el caso de Calama, se investiga por qué el menor G.M.F. no fue trasladado de inmediato al hospital, y debió
llamar a su padre para que lo retirara. En el Liceo Francisco Frías Valenzuela, de La Granja, –según el testimonio del dirigente Héctor Zapata- luego de la agresión de una alumna hacia la inspectora general, el director le planteó a
ésta última que si quería ir al hospital y denunciar “era bajo su responsabilidad personal”. Zapata cree que, en general, “se le baja el perfil a la agresión, porque creen que daña la imagen del colegio. Y los profesores se quedan callados porque el resto de los alumnos les pierden el respeto”. Jorge
Abedrapo agrega que estudian presentar demandas en contra de los sostenedores, ya que “no están cumpliendo con asegurar la integridad de sus trabajadores”.

Desde el nivel central, existe una política de convivencia escolar desde el año 2003. Hasta el momento, sólo se han aplicado experiencias piloto de manejo de conflictos, en la Región Metropolitana, Quinta y Octava. Aún no hay
fecha para su aplicación masiva, ya que, según la subsecretaria Pilar Romaguera, “este año comenzará la etapa de evaluación de estas experiencias”. La que mejores
resultados ha tenido, es la mediación entre pares. Los alumnos se convierten en monitores y ayudan a sus compañeros a resolver sus conflictos.

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