Los medios de comunicación suelen callar

Concentración y medios
La Nación, Martes 3 de Julio de 2007  
 
En este orden de ideas, uno se pregunta si falla el olfato periodísticon del equipo que no huele que Celco, de propiedad del grupo Angelini, dueño de Copec, hace rato que no está cumpliendo las normas ambientales.

Dino Pancani C.

Periodista

Y fue un programa de televisión el que obligó al ex Presidente Ricardo Lagos a salir de su ostracismo y a defender airadamente su obra, la cual ¡enbuena hora! es cuestionada, no por completo (es innegable que en algunas
materias fue un Gobierno exitoso) pero sí criticada en los proyectos más deficientes.

El programa “Contacto” de Canal 13 produjo molestia en el oficialismo (era de esperar, si en muchos de ellos la soberbia es su mayor consejera). No aceptan ser criticados ni siquiera por quienes comparten proyecto y han sido fundamentales en la construcción de este Chile posdictadura. Los llamados
díscolos ¿qué y quiénes son? Son oficialistas que en la Concertación tienen voces a veces disidentes, pero en lo medular siguen siendo concertacionistas.

Si con sus camaradas se descontrolan ante la crítica, por constructiva que sea, no debía ser distinto que hicieran lo mismo ante un programa de televisión. Y lo hicieron arguyendo un muy mal argumento: la parcialidad y la falta
de rigurosidad del canal católico en la emisión del longevo programa.

Especulo que si en la promoción del espacio no hubiese aparecido la imagen del ex Presidente Lagos, el espacio habría pasado inadvertido. Se hubiese tomado como otro
programa más de denuncia, uno que genera realidad en los electores pero incapaz de mellar el encumbrado mundo de los políticos. La promoción del programa “En la mira”, del canal del candidato presidencial de la Alianza versaba
sobre los “asesinatos en los hospitales públicos”. Una cosa es ser negligente, otra distinta que se acuse de planificar una muerte. Aquel reportaje ¿causó el mismo revuelo que “Contacto”? No, ahí los empleados públicos, quedaron
silenciados, el programa ofendió y no hubo quién defendiera a los señalados, como tampoco quien lo hiciera con los facilitadores sociales del Programa Puente.

“Contacto” tiene un prestigio ganado, la historia está bien contada. Apelando a la emoción, logró trasmitir el mensaje de que las cosas desde el Estado no se han hecho bien, que existe impunidad y corruptela en las instituciones intermediarias entre el Estado y las personas. Vuelvo a especular: por falta de pruebas, el espacio no pudo insinuar ni denunciar que había corrupción desde el Gobierno. Desde una visión periodística, si así hubiese ocurrido, correctamente se habría pasado de un hecho noticioso a uno político. Hasta ahí, Canal 13 sólo argumentó que era un tema de interés público y que entienden el periodismo como un ejercicio fiscalizador: ¡canasta limpia para la red televisiva!

Ahora, cuando un medio se autoimpone ser fiscalizador, es legítimo que, quienes consumimos televisión, le exijamos que actúe en concordancia con la notable tarea. En este orden de ideas, uno se pregunta si falla el olfato periodístico
del equipo que no huele que Celco, de propiedad del grupo Angelini, dueño de Copec, hace rato que no está cumpliendo las normas ambientales; que tal vez existe dolo en su accionar. No huelen que en donde compran sus meriendas, el Lider, los Ibáñez tienen prácticas antisindicales. Esto es por mencionar dos ejemplos que ilustran cómo los medios de comunicación suelen callar cuando el dinero de sus avisadores está de por medio.

Y cuando son vinculantes ideológicamente también aplican ley mordaza: la red de apoyo a Colonia Dignidad de civiles vinculados con la derecha política ¿no es un acontecimiento que requiere ser transformado en noticia? Y los civiles relacionados con los partidos políticos de derecha que tuvieron participación directa e indirecta en las violaciones de derechos humanos, ¿no es materia a ser denunciada? El desfalco al Estado chileno en la década de los 80, ¿no debe
ser fiscalizado por los medios? Es más fuerte la vinculación ideológica y más débil la libertad de expresión.

Molestias, regaños, pataletas y demases en torno a los medios no tienen asidero en el marco del actual modelo, de las prioridades legislativas y gubernamentales. A mi juicio, el tema de fondo es la concentración de ellos que atenta contra de la libertad de expresión y quienes han podido desde el Gobierno o el Parlamento cambiar esta situación no han tenido voluntad de hacerlo. Al contrario: la legislación de las radios comunitarias, la nula voluntad del Gobierno de avisar en medios independientes y la decisión de que el canal nacional se maneje con criterios de mercado, sin considerar su misión pública, son muestras de que la profundización de la democracia todavía no logra enfilar un rumbo más participativo, más libre, más diverso.

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