Ex niños “abusados” durante años por ciertos eclesiásticos

El salario del abuso
La Nación, Viernes 27 de Julio de 2007 

UN JUEZ RATIFICÓ finalmente el acuerdo financiero entre el Arzobispado de Los Angeles y los ex niños “abusados” durante años por ciertos eclesiásticos. Se trata de un pago de un millón de dólares por cada una de las víctimas.
El Arzobispado es rico así que sale bien parado al tener que desembolsar 600 millones de dólares, porque su fortuna se evalúa en torno a los 4 mil millones de la divisa. Podrá absorber su deuda. Asolada por los numerosos casos
de pedofilia, la Iglesia Católica estadounidense ha entregado ya 2,1 mil millones de dólares a las víctimas de algún abuso. En el pasado, algunos sacerdotes pudieron ser condenados por los tribunales de justicia. Este acuerdo alcanzado en California permitirá a los encausados librarse de la acción
judicial, pero no necesariamente podrán escapar de la publicidad de los hechos. En todo caso, como dice una de las víctimas, este dinero no devolverá su infancia a víctima alguna.

El acuerdo financiero puede chocar a más de alguien y ya es el caso. Sobre todo porque permite a la jerarquía eclesiástica eludir sus propias responsabilidades, cuando es públicamente notorio que ella, a menudo, cubrió estos hechos o no reaccionó como requería la gravedad de los antecedentes ventilados. Por cierto, resultó más cuidadosa del interés de la institución que de los niños afectados. Se compra el silencio de unos y se paga el precio de la impunidad de los otros. Pero lo más grave no está allí. En ninguna parte se oye hablar de las precauciones que deberán necesariamente tomarse mañana para que hechos como éstos no se repitan. Y no basta decir que en el futuro no ocurrirán acontecimientos semejantes y que se avisará sistemáticamente a la policía, lo que hasta ahora no ha sido del caso. ¡Pero cómo luchar contra la tentación si no se consideran las necesidades sexuales de los propios sacerdotes! No es convincente que el solo recordatorio de las prohibiciones y de las eventuales sanciones contribuirá a aplacar los deseos de esos hombres de Dios. Nadie dice
que no se hace nada en este aspecto (la Iglesia de Francia anunció hace ya varios años que estaba trabajando en eso), pero este tema esencial parece haberse verdaderamente escamoteado en Los Angeles, dando la impresión de que la Iglesia, sorprendida in fraganti, se escabulle sin abordar el fondo del problema planteado.

Lo que pudo ocurrir en Estados Unidos durante años, o en Irlanda donde casi todos los obispos debieron retirarse, o a menor escala en Francia, justifica que el tema de la sexualidad de los hombres de la Iglesia sea de una vez
planteado y tratado para verdaderamente dar tranquilidad.

(Jean-Pierre Rosenczveig) Le Monde

París, Francia

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