“Podemos crear un mundo libre de pobreza”

Podemos crear un mundo libre de pobreza
La Nación, Miércoles 13 de Junio de 2007 

La globalización puede ser una fuerza del bien, pero necesita nuevas reglas para que los pobres se beneficien de ella. El Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus describe la manera en que las empresas sociales pueden ayudar y elogia a la Canciller Angela Merkel por ayudar a África.

Muhammad Yunus

La estabilidad y la prosperidad del mundo están en riesgo. Lo están porque 60% de la población mundial vive con sólo 6% del ingreso. La Canciller alemana, Angela Merkel, debiera recibir felicitaciones por su liderazgo al asegurar que la pobreza se haya mantenido en primer lugar de la agenda del G-8. Alemania, con su presidencia del grupo y de la UE, está en lo correcto al conceder gran importancia a la lucha contra la pobreza, el hambre y la enfermedad alrededor del mundo. El Panel para el avance del África, que monitorea los compromisos del G-8 con ese continente y del que formo parte, sostiene que África no necesita nuevas iniciativas, requiere que se cumplan los compromisos ya
contraídos. Cumplirlos es crucial para asegurar el éxito de la alianza para el desarrollo entre ambos sectores. Los gobiernos e instituciones africanos deben encabezar su propio desarrollo. El apoyo del grupo de los países más desarrollados para esta apropiación y proceso es bienvenido.

Apoyo a la globalización y creo que puede traer más beneficios para los pobres que cualquier otra alternativa. Pero debe ser la correcta. Para mí, la globalización es como una carretera de 100 pistas que cruza el mundo. Si es una carretera gratis para todos, sus pistas serán ocupadas por los gigantescos camiones de las economías poderosas y los rickshaws de Bangladesh serán expulsados de la ruta. Para tener una globalización en la que todos ganen, debemos tener normas de tránsito, policía de tránsito y una autoridad
de tránsito para esta vía global. La regla de que “el más fuerte se lo lleva todo” debe ser reemplazada por normativas que aseguren a los más pobres sitio y parte en la acción, sin que los saquen a codazos por los más fuertes. La globalización no debe convertirse en un imperialismo financiero.

Muchos de los problemas del mundo actual, incluyendo la pobreza, persisten debido a una interpretación demasiado estrecha del capitalismo. Nuestra idea de este sistema se centra en el libre mercado: señala que mientras más libre el mercado, mejores resultados obtiene el capitalismo en la solución de los problemas de el qué, el cómo y el para quién. Plantea, además, que la búsqueda individual de ganancias personales produce óptimos resultados
colectivos.

Esta teoría del capitalismo asume que los emprendedores son seres humanos unidimensionales, dedicados a una misión en sus vidas de negocios: maximizar utilidades. Muchos de los problemas del mundo existen debido a esta restricción a los protagonistas del libre mercado. Esta interpretación aísla a los emprendedores de las dimensiones políticas, emocionales, sociales, espirituales y ambientales de sus vidas.

Estamos tan impresionados por el éxito del libre mercado, que nunca nos atrevemos a expresar dudas sobre este supuesto. Hemos trabajado muy duro para transformarnos lo más posible en los seres humanos unidimensionales conceptualizados por la teoría para permitir el funcionamiento expedito del mecanismo de libre mercado.

Cambiar el capitalismo

Pero, en realidad, ésta es sólo la mitad de la historia. Al definir “emprendedor” de una manera más amplia, podemos cambiar de modo radical el carácter del capitalismo y solucionar muchos problemas sociales y económicos no resueltos en la perspectiva del libre mercado.

Supongamos que un emprendedor en lugar de tener una sola fuente de motivación
(maximizar utilidades) tenga ahora dos fuentes de motivación: maximizar las utilidades y hacer el bien a las personas y al mundo. Cada tipo de motivación conducirá auna clase distinta de empresas. Llamemos al primero, un negocio de maximización de utilidades y al segundo, un negocio social. Éstos serán una nueva clase de empresas incorporadas al mercado, con el objetivo de marcar una diferencia ante el mundo. Los inversionistas en una empresa social podrán recuperar su inversión, pero no sacarán dividendos de la compañía. Las utilidades serán reinvertidas en la empresa con el propósito de ampliar
su cobertura y mejorar la calidad de sus productos o servicios. Una empresa social
será una compañía sin pérdidas ni dividendos. Una vez que ellas sean reconocidas por la ley, muchas compañías se decidirán a crear empresas sociales además de sus actividades de origen. Contrariamente al sector sin fines de lucro, donde es necesario reunir donaciones para mantener las actividades, una empresa social será autosustentable y generará excedentes, puesto que es una sociedad sin pérdidas. Los jóvenes alrededor del mundo, en especial en los países ricos, encontrarán atractivo el concepto de la empresa social, porque les dará un desafío para marcar una diferencia al utilizar su talento creativo.

La pobreza amenaza la paz

Casi todos los problemas sociales y económicos se podrían abordar mediante las empresas sociales. La paz está inextricablemente vinculada con la pobreza y la pobreza es una amenaza a la paz. No podemos lidiar con este problema dentro de la ortodoxia del capitalismo, tal como se predica y practica hoy.

Ante el fracaso de muchos gobiernos del Tercer Mundo en manejar con eficiencia empresas y programas de salud, educación y bienestar social, todos se apuran en decir: “Traspásenlo al sector privado”. Me adhiero de corazón a este consejo, pero pregunto: ¿de qué sector privado estamos hablando? El sector basado en la ganancia personal tiene su propia y nítida agenda. Entra en serios conflictos con aquellas en favor de los pobres, las mujeres y el medio ambiente. La teoría económica no nos ha proporcionado ninguna alternativa a este acostumbrado sector privado. El desafío es innovar con los modelos de empresas y aplicarlos para producir los resultados sociales deseados, con eficiencia de
costos y efectividad. Podemos crear una poderosa alternativa: un sector privado que esté impulsado por una conciencia social y generado por emprendedores sociales. Creo que podemos crear un mundo libre de pobreza, porque la pobreza no la crean las personas pobres.

Copyright © 2005, Empresa Periodística La Nación S.A.

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